babiano
Poeta fiel al portal
Si me escondo entre las manos
es porque duele la forma de mirarme.
Duelo. Y hago frío. Y si hago frío te embarro.
Aquel año del seis de corazones,
ya ves, sólo nos hablaba de soledad,
de ordenar las fechas por iniciales,
de periódicos mojados
por dejadez de la boca,
de la lengua con la urgencia de soportales
buscando otra lengua donde retratar nostalgias,
donde retratarnos los unos a los otros
en una especie de pared sin latido.
Detrás de cada calle hay una pequeña marca.
O si lo prefieres, aquella noche contigo
en la que te abrazabas a mí como a un semáforo.
Así recuerdo tu nombre, o esa noche,
o las venas de la luna a flor de piel
más distante que la vida misma.
Y ya sólo deseo tumbarme como un gato
para que me rasquen el vientre.
Para que nadie pueda regañarme
al descubrir unos cuantos tejados
desde donde llorar a la rutina
y perdonar a todos los ratones del mundo.
es porque duele la forma de mirarme.
Duelo. Y hago frío. Y si hago frío te embarro.
Aquel año del seis de corazones,
ya ves, sólo nos hablaba de soledad,
de ordenar las fechas por iniciales,
de periódicos mojados
por dejadez de la boca,
de la lengua con la urgencia de soportales
buscando otra lengua donde retratar nostalgias,
donde retratarnos los unos a los otros
en una especie de pared sin latido.
Detrás de cada calle hay una pequeña marca.
O si lo prefieres, aquella noche contigo
en la que te abrazabas a mí como a un semáforo.
Así recuerdo tu nombre, o esa noche,
o las venas de la luna a flor de piel
más distante que la vida misma.
Y ya sólo deseo tumbarme como un gato
para que me rasquen el vientre.
Para que nadie pueda regañarme
al descubrir unos cuantos tejados
desde donde llorar a la rutina
y perdonar a todos los ratones del mundo.