Nacen las flores,
Entre campos semánticos,
Ruines son los cantores,
Que al alma dejan perecer en vano,
Igual que ocultos matices,
Se esconde el amor,
Ante el desapacible ser humano,
Escolta el dolor al desamor,
Al humilde el sudor,
De trabajar con sus manos,
No Es plausible el desamparo,
Cuando queda huérfano un beso,
Cuando el corazón deja helado,
El desamor,
Suspiro fugaz de un condenado,
Último aliento tenaz rezagado,
Pero desaparece tras la zaga del despido,
Por algún amor ahogado,
Viviendo me encuentro en el subsidio,
De la fragancia del verso asiduo,
Por infravalorar tu calor ambiguo,
Eras sublime,
Y yo un simple moribundo,
Así carece de argumentos,
Este dolor absurdo,
Lo cual he decidido,
Dejar atrás este maltrecho destino,
Empezar de nuevo,
Pues la vida es un suspiro.
Entre campos semánticos,
Ruines son los cantores,
Que al alma dejan perecer en vano,
Igual que ocultos matices,
Se esconde el amor,
Ante el desapacible ser humano,
Escolta el dolor al desamor,
Al humilde el sudor,
De trabajar con sus manos,
No Es plausible el desamparo,
Cuando queda huérfano un beso,
Cuando el corazón deja helado,
El desamor,
Suspiro fugaz de un condenado,
Último aliento tenaz rezagado,
Pero desaparece tras la zaga del despido,
Por algún amor ahogado,
Viviendo me encuentro en el subsidio,
De la fragancia del verso asiduo,
Por infravalorar tu calor ambiguo,
Eras sublime,
Y yo un simple moribundo,
Así carece de argumentos,
Este dolor absurdo,
Lo cual he decidido,
Dejar atrás este maltrecho destino,
Empezar de nuevo,
Pues la vida es un suspiro.