lucianoquilmes
Poeta asiduo al portal
El lento peregrinar de espesas nubes de uno de tantos cielos
Haciendo de agrias timias, los dulces días borgoña.
Una mujer lanza una flecha con los ojos profundos,
Un crisantemo pierde un pétalo ingrávido,
Los autos pasan con sabor a ráfaga febril
Y un ave rapaz grazna en vez de cantar.
El gris del asfalto pinta la melancolía en puro estado
Y el aroma a tierra avecina la lluvia, crepitantes puntos incoloros.
Se ciernen las alturas celestes ceniza,
Hollín de calderas, minas de carbón diamante.
La mujer se encorva en descenso fantasmal,
Y llueve con su primer lágrima mercurio.
Un piloto cubre su sien desencadenada,
Un ruidajo de humedad colma el circundante
Y mis zapatos crujen roídos de cuero y agua.
Observo la escena, fatal fachada de domingo,
Contrasto con una sonrisa a medias de principio
Tímida de truenos perspicaces y paraguas.
Pienso en el océano, exacerbante grandeza,
En la espuma salada, aglomerada esfera.
Pienso en los que no están.
Voy de rostro descubierto.
Peregrino de nubes y artimañas,
Navegando sin soltar el piso, bergantines anaranjados.
Como así respiro, voy
Y exhalo sonriendo de final
Bajo la tibia lluvia de los incordurados.
Haciendo de agrias timias, los dulces días borgoña.
Una mujer lanza una flecha con los ojos profundos,
Un crisantemo pierde un pétalo ingrávido,
Los autos pasan con sabor a ráfaga febril
Y un ave rapaz grazna en vez de cantar.
El gris del asfalto pinta la melancolía en puro estado
Y el aroma a tierra avecina la lluvia, crepitantes puntos incoloros.
Se ciernen las alturas celestes ceniza,
Hollín de calderas, minas de carbón diamante.
La mujer se encorva en descenso fantasmal,
Y llueve con su primer lágrima mercurio.
Un piloto cubre su sien desencadenada,
Un ruidajo de humedad colma el circundante
Y mis zapatos crujen roídos de cuero y agua.
Observo la escena, fatal fachada de domingo,
Contrasto con una sonrisa a medias de principio
Tímida de truenos perspicaces y paraguas.
Pienso en el océano, exacerbante grandeza,
En la espuma salada, aglomerada esfera.
Pienso en los que no están.
Voy de rostro descubierto.
Peregrino de nubes y artimañas,
Navegando sin soltar el piso, bergantines anaranjados.
Como así respiro, voy
Y exhalo sonriendo de final
Bajo la tibia lluvia de los incordurados.