Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Dueto:
Sueño de luna Víctor Ugaz Bermejo.
Cierro tus ojos con susurros de mi alma,
y recojo los pasos de mis dedos sobre tu cuerpo,
que me llevan a un dulce encuentro.
Apareces sigilosa, como un susurro amante
y mis manos vuelan a tus montañas.
a la espesura de nuestras selvas.
Te tocan mis labios
y mis piernas te sujetan.
A tientas, apenas llevado por tu aroma
viajo entre el costado de tu ser,
en cada latido de tu enamorado corazón.
Colibrí frenético te espero,
cual campo florecido,
dejando para ti mis néctares
Me deslizaré como delincuente
para hurgar en el baúl de tu vientre,
entre las cordilleras de tus tesoros.
Como carcelera te espero, te vigilo,
Te guío al punto más frío,
Donde tu lengua derretirá témpanos.
Peregrino de tu cuerpo, de la piel de tu arena
lejano horizonte, cercana playa morena,
los remos de mis brazos cruzan tu mar.
Desbocada en tu universo,
lleno tus profundidades de mis vacíos,
y sello con un beso este instante prohibido.
Tomaría por asalto tu llegada
y con una torturante pasión,
de una vez por todas, te diré: te amo.
Sueño de luna Víctor Ugaz Bermejo.
Cierro tus ojos con susurros de mi alma,
y recojo los pasos de mis dedos sobre tu cuerpo,
que me llevan a un dulce encuentro.
Apareces sigilosa, como un susurro amante
y mis manos vuelan a tus montañas.
a la espesura de nuestras selvas.
Te tocan mis labios
y mis piernas te sujetan.
A tientas, apenas llevado por tu aroma
viajo entre el costado de tu ser,
en cada latido de tu enamorado corazón.
Colibrí frenético te espero,
cual campo florecido,
dejando para ti mis néctares
Me deslizaré como delincuente
para hurgar en el baúl de tu vientre,
entre las cordilleras de tus tesoros.
Como carcelera te espero, te vigilo,
Te guío al punto más frío,
Donde tu lengua derretirá témpanos.
Peregrino de tu cuerpo, de la piel de tu arena
lejano horizonte, cercana playa morena,
los remos de mis brazos cruzan tu mar.
Desbocada en tu universo,
lleno tus profundidades de mis vacíos,
y sello con un beso este instante prohibido.
Tomaría por asalto tu llegada
y con una torturante pasión,
de una vez por todas, te diré: te amo.