K. Alan Suárez
Poeta recién llegado
Sin ella, el tiempo y noción pierden su esencia.
Esencia que llenaba mi corazón en tiempos de primavera
Aquella soledad que del silencio goza presencia
Se ríe al ver que mis sentimientos se quedan marchitos en la acera.
Al estar juntos sus yemas rozaban mi piel en sentimiento de amor
Nuestros ojos cerrábamos y nuestra mente se perdía entre sueños y anhelos
Nada nos faltaba, los ruiseñores cantaban a nuestro favor
El rocío se plasmaba el pasto como nuestras miradas se plasmaban en los cielos.
Mi alma cayó prisionera del calabozo de la desolación
Al ver que la dueña de mi vida poco a poco se alejaba
El puñal fue clavado por el olvido en mi corazón
Y la tristeza viéndome turbado, en mi ventana se regocijaba.
Noches se volvieron turbias e infinitas, ya no estoy dispuesto a amar
Días tan huérfanos de motivos para vivirlos.
Lámparas de ciudad me alejan de las estrellas en donde la puedo inmortalizar
Y la ansiedad y el estrés se multiplican al saber que ya no está.
Aquellos recuerdos intoxican mis entrañas
Pero a la vez, mantienen viva mi alma en coma
Es que la herida no puede cicatrizar
Al saber que su sonrisa ya no puedo provocar.
A veces llega la persona indicada en el tiempo incorrecto
Y aquella doncella que extasiaba mi alma fue el ejemplo
Duro lo que tiene que durar para que algo sea perfecto
Dejándome una ilusión de posponer esta relación para otro momento.
Solo dejo en las manos del destino mi futuro,
Dejo que juegue con el como un niño en su niñez
Que en algunos años mas al crecer tendrá de seguro
Un plan para dulcemente encontrarnos de nuevo
Y así en el tiempo correcto estar con ella otra vez.
Esencia que llenaba mi corazón en tiempos de primavera
Aquella soledad que del silencio goza presencia
Se ríe al ver que mis sentimientos se quedan marchitos en la acera.
Al estar juntos sus yemas rozaban mi piel en sentimiento de amor
Nuestros ojos cerrábamos y nuestra mente se perdía entre sueños y anhelos
Nada nos faltaba, los ruiseñores cantaban a nuestro favor
El rocío se plasmaba el pasto como nuestras miradas se plasmaban en los cielos.
Mi alma cayó prisionera del calabozo de la desolación
Al ver que la dueña de mi vida poco a poco se alejaba
El puñal fue clavado por el olvido en mi corazón
Y la tristeza viéndome turbado, en mi ventana se regocijaba.
Noches se volvieron turbias e infinitas, ya no estoy dispuesto a amar
Días tan huérfanos de motivos para vivirlos.
Lámparas de ciudad me alejan de las estrellas en donde la puedo inmortalizar
Y la ansiedad y el estrés se multiplican al saber que ya no está.
Aquellos recuerdos intoxican mis entrañas
Pero a la vez, mantienen viva mi alma en coma
Es que la herida no puede cicatrizar
Al saber que su sonrisa ya no puedo provocar.
A veces llega la persona indicada en el tiempo incorrecto
Y aquella doncella que extasiaba mi alma fue el ejemplo
Duro lo que tiene que durar para que algo sea perfecto
Dejándome una ilusión de posponer esta relación para otro momento.
Solo dejo en las manos del destino mi futuro,
Dejo que juegue con el como un niño en su niñez
Que en algunos años mas al crecer tendrá de seguro
Un plan para dulcemente encontrarnos de nuevo
Y así en el tiempo correcto estar con ella otra vez.