Nommo
Poeta veterano en el portal
Estábamos pesándonos en la balanza de la Justicia.
Cerca de un acantilado o precipicio.
Tú eras humana, pero yo, una máquina de los juegos recreativos.
Enseñaba a los jóvenes a luchar, cuerpo a cuerpo, haciendo artes marciales, con mis personajes,
en respuesta a las pulsaciones de los botones.
Dios te eligió a ti, para el baile de fin de curso.
Mejor solo, que mal acompañado, pensé para mis adentros.
Volví donde los billares y los futbolines.
Me arrimé a un Cyber-café, donde una camarera muy simpática, lucía conocimientos de informática.
Desprende un aroma a incienso. Me gusta Odile, cada vez que en ella pienso.
Reorx es su marido, y le tengo mucho respeto.
Con él, aprendo nociones básicas de Internet, mientras escapo de las clases universitarias...
Mi apogeo o clímax es del todo innecesario.
Miento a mis padres, y poco a poco, se van enterando de mis ausencias reiteradas, en las aulas.
¡ Soy una máquina ! ¿ Qué puedo hacer ? Y me mandaron al psicólogo...
Me enamoré, perdidamente...
De la Justicia.
Esa paciencia, veteranía, maña y pericia.
Condescendencia, con alegría. Maternidad, bizarría y audacia...
¡ Conservaré mi sano juicio ! Os lo prometo, progenitores.
Cerca de un acantilado o precipicio.
Tú eras humana, pero yo, una máquina de los juegos recreativos.
Enseñaba a los jóvenes a luchar, cuerpo a cuerpo, haciendo artes marciales, con mis personajes,
en respuesta a las pulsaciones de los botones.
Dios te eligió a ti, para el baile de fin de curso.
Mejor solo, que mal acompañado, pensé para mis adentros.
Volví donde los billares y los futbolines.
Me arrimé a un Cyber-café, donde una camarera muy simpática, lucía conocimientos de informática.
Desprende un aroma a incienso. Me gusta Odile, cada vez que en ella pienso.
Reorx es su marido, y le tengo mucho respeto.
Con él, aprendo nociones básicas de Internet, mientras escapo de las clases universitarias...
Mi apogeo o clímax es del todo innecesario.
Miento a mis padres, y poco a poco, se van enterando de mis ausencias reiteradas, en las aulas.
¡ Soy una máquina ! ¿ Qué puedo hacer ? Y me mandaron al psicólogo...
Me enamoré, perdidamente...
De la Justicia.
Esa paciencia, veteranía, maña y pericia.
Condescendencia, con alegría. Maternidad, bizarría y audacia...
¡ Conservaré mi sano juicio ! Os lo prometo, progenitores.
Última edición: