mistenig
Poeta recién llegado
Ignoro las lágrimas que derramaré,
para entender el por que,
suplico las noches despierto,
esperando un rayo de sobriedad,
ruego pase el efecto de la anestesia,
en mi pérfido cuerpo.
Cada golpe recibido,
es un pedazo de mi corazón desterrado,
cada llanto soportado ,
es un miedo inoculado,
cada día del pasado ,
es un recuerdo borrado.
Mi memoria trastoca fondo,
al perderme en el dolor de la muerte,
esa angustia que te pide a gritos,
que seas más fuerte,
con valentía he ignorancia,
mi conciencia guiada por la nostalgia,
silencia mi razón ,
mi juzgada perdición,
y le pide a la locura ,
que sea mi última esperanza.
Mi cordura se silencia por un momento,
y el alcohol lleva el dolor,
hasta el último extremo,
los recuerdos reviven,
como enfrentando el tiempo,
mis gritos cultivados ,
en placentas de timidez,
fecundan un dolor tan intenso ,
que el mismo Hércules batalla perdería.
Cabizbajo como siempre,
levanto mi leve rostro ,
que no refleja mi corta edad,
proclamo a todos los dioses existentes
y al único entre ellos,
un grito que desgarra mis pulmones,
mi memoria y mis aflicciones,
!NUNCA JAMAS!, !NUNCA JAMAS!,
sentiré la violencia a mi austera mortalidad.
para entender el por que,
suplico las noches despierto,
esperando un rayo de sobriedad,
ruego pase el efecto de la anestesia,
en mi pérfido cuerpo.
Cada golpe recibido,
es un pedazo de mi corazón desterrado,
cada llanto soportado ,
es un miedo inoculado,
cada día del pasado ,
es un recuerdo borrado.
Mi memoria trastoca fondo,
al perderme en el dolor de la muerte,
esa angustia que te pide a gritos,
que seas más fuerte,
con valentía he ignorancia,
mi conciencia guiada por la nostalgia,
silencia mi razón ,
mi juzgada perdición,
y le pide a la locura ,
que sea mi última esperanza.
Mi cordura se silencia por un momento,
y el alcohol lleva el dolor,
hasta el último extremo,
los recuerdos reviven,
como enfrentando el tiempo,
mis gritos cultivados ,
en placentas de timidez,
fecundan un dolor tan intenso ,
que el mismo Hércules batalla perdería.
Cabizbajo como siempre,
levanto mi leve rostro ,
que no refleja mi corta edad,
proclamo a todos los dioses existentes
y al único entre ellos,
un grito que desgarra mis pulmones,
mi memoria y mis aflicciones,
!NUNCA JAMAS!, !NUNCA JAMAS!,
sentiré la violencia a mi austera mortalidad.