Julieta Iallorenzi
Poeta recién llegado
Siempre yazco mojada;
A veces hundida
En un océano de lágrimas
De frágil cristal,
Hasta que todo
Suspiro se quiebre.
Otras sumergida
En un charco de flores
Caprichosas derretidas
Por deseo, en la miel
De tu nombre.
Me hallo barnizada
De miradas, de saliva,
De promesas, de veneno.
Otras veces
Estoy empapada
De queroseno y atada
En la hoguera
Del enemigo
Al fuego entregada,
Sonriendo por el recuerdo
De que alguna vez
Fui libre, y por eso
Se me condena.
Quemada por
La rabia del hombre.
Otras tantas
Ungida de mi sangre
Trazando un sigilo noble,
Como un rio imparable
Que solo se abre
Sin mar que lo espere,
Sin torniquete que lo cierre.
Ungida de mi sangre
Bautizada en la sombra
Y renacida en luz negra.
Otras veces, casi siempre
Ya extraviada
En el pantano
Donde se pretende
Que se hunda y se pierda
El alma mía.
Sin embargo
Las palabras se juntan
Se enlazan, como una
Cuerda guía
Y me elevan,
Aun al borde de la muerte
Me llevan
A la cumbre de la vida.
El símbolo de mi lengua
Relame el cristal
Hasta unir su finura,
Absorbe las flores
Hasta invocar la primavera,
Apaga la lumbre inquisitoria
Con una risa sincera,
Corta la hemorragia
Con una frase certera,
Danza, trenza, teje, crea
El símbolo en mi lengua
Una nueva quimera.
El simbolo en mi lengua
Hechiza la palabra,
Purifica el pantano
Donde se pretende
Sin lograrse
Que se hunda y pierda
El alma mía.
Hasta transmutarlo
En ambrosía,
En aroma de lo etéreo,
En néctar de canto mudo,
De dibujo ciego al ojo,
En elixir
De belleza escondida.
Siempre yazco mojada;
Perfumada de poesía.
Julieta Iallorenzi
27/11/2025
A veces hundida
En un océano de lágrimas
De frágil cristal,
Hasta que todo
Suspiro se quiebre.
Otras sumergida
En un charco de flores
Caprichosas derretidas
Por deseo, en la miel
De tu nombre.
Me hallo barnizada
De miradas, de saliva,
De promesas, de veneno.
Otras veces
Estoy empapada
De queroseno y atada
En la hoguera
Del enemigo
Al fuego entregada,
Sonriendo por el recuerdo
De que alguna vez
Fui libre, y por eso
Se me condena.
Quemada por
La rabia del hombre.
Otras tantas
Ungida de mi sangre
Trazando un sigilo noble,
Como un rio imparable
Que solo se abre
Sin mar que lo espere,
Sin torniquete que lo cierre.
Ungida de mi sangre
Bautizada en la sombra
Y renacida en luz negra.
Otras veces, casi siempre
Ya extraviada
En el pantano
Donde se pretende
Que se hunda y se pierda
El alma mía.
Sin embargo
Las palabras se juntan
Se enlazan, como una
Cuerda guía
Y me elevan,
Aun al borde de la muerte
Me llevan
A la cumbre de la vida.
El símbolo de mi lengua
Relame el cristal
Hasta unir su finura,
Absorbe las flores
Hasta invocar la primavera,
Apaga la lumbre inquisitoria
Con una risa sincera,
Corta la hemorragia
Con una frase certera,
Danza, trenza, teje, crea
El símbolo en mi lengua
Una nueva quimera.
El simbolo en mi lengua
Hechiza la palabra,
Purifica el pantano
Donde se pretende
Sin lograrse
Que se hunda y pierda
El alma mía.
Hasta transmutarlo
En ambrosía,
En aroma de lo etéreo,
En néctar de canto mudo,
De dibujo ciego al ojo,
En elixir
De belleza escondida.
Siempre yazco mojada;
Perfumada de poesía.
Julieta Iallorenzi
27/11/2025