esteban7094
Poeta recién llegado
Hay que morirse de vez en cuando…
Hay que abismarse en esa negrura
Honda y estrecha del no-ser,
En ese valle de pasados tristes
Y de estremecimientos del alma muda…
Hay que morirse de vez en cuando
Para librar al mundo de su ignorancia,
Para disipar, a través del sollozo amargo de la culpa,
La tiranía y la bestialidad que se empozan
En su boca desdentada y en sus ojos denegridos.
Hay que morirse de vez en cuando
Para santificar nuestros pecados
Y desatar la embriaguez infinita del alma,
Para convertir el verbo de lo gélido y de lo umbrío
En pan vivo de un trigal lejano e irreal…
Hay que morirse de vez en cuando
Y volverse la quintaesencia de un remanso de recuerdos
Que reflejen gravemente el terror endemoniado del hombre.
Hay que dormirse o ausentarse o callarse de cuando en cuando,
Porque el profeta tan sólo es inteligible desde el bálsamo del
sepulcro.]
l. e. torres
Hay que abismarse en esa negrura
Honda y estrecha del no-ser,
En ese valle de pasados tristes
Y de estremecimientos del alma muda…
Hay que morirse de vez en cuando
Para librar al mundo de su ignorancia,
Para disipar, a través del sollozo amargo de la culpa,
La tiranía y la bestialidad que se empozan
En su boca desdentada y en sus ojos denegridos.
Hay que morirse de vez en cuando
Para santificar nuestros pecados
Y desatar la embriaguez infinita del alma,
Para convertir el verbo de lo gélido y de lo umbrío
En pan vivo de un trigal lejano e irreal…
Hay que morirse de vez en cuando
Y volverse la quintaesencia de un remanso de recuerdos
Que reflejen gravemente el terror endemoniado del hombre.
Hay que dormirse o ausentarse o callarse de cuando en cuando,
Porque el profeta tan sólo es inteligible desde el bálsamo del
sepulcro.]
l. e. torres