Adan
Poeta recién llegado
Estruendo de realidad ya latente,
del aroma de perfumes esfumados en el crepúsculo de la esperanza.
La semblanza de mi rostro,
azotada por la incertidumbre de pensares en aires de otro cielo,
cae en la penumbrosa fuente de aguas estancadas,
desoladas por el tiempo.
Regurgita en el alma el dolor del instante,
en el agua pestilente que esta hora evoca.
La voluntad del hombre toca la mano ya ausente,
en otras mentes busca su reposo.
Aliviar la herida del vampiro fantasmal,
que en terrenos etéreos se alimenta.
Es el grito de mi alma con estrepitó de vivir futuro,
acabar con la tormenta,
vivir el día siguiente.
Adan Paz.
del aroma de perfumes esfumados en el crepúsculo de la esperanza.
La semblanza de mi rostro,
azotada por la incertidumbre de pensares en aires de otro cielo,
cae en la penumbrosa fuente de aguas estancadas,
desoladas por el tiempo.
Regurgita en el alma el dolor del instante,
en el agua pestilente que esta hora evoca.
La voluntad del hombre toca la mano ya ausente,
en otras mentes busca su reposo.
Aliviar la herida del vampiro fantasmal,
que en terrenos etéreos se alimenta.
Es el grito de mi alma con estrepitó de vivir futuro,
acabar con la tormenta,
vivir el día siguiente.
Adan Paz.
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