Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Viajar, volar, navegar
ser peregrino.
Flotar sobre tu espuma
bajo los rayos candentes de la noche.
Caminar....
Desde la turbulencia de tu pelo
hacia las zonas apacibles de tu cuerpo
escuchando telúricos latidos
el suspiro cosmico,
la cálida brisa de tu aliento.
Con manos paulatinas
voy suavizando tus formas circulares
en tanto los dos, vamos creciendo
en tierna tentación de odio
hasta frotarnos piel a piel
y diente húmedo
con los ojos eclipsados
de sopor hambriento.
Retorno al paisaje de tu cuello
y paso entre colinas temblorosas.
En desordenadas hebras
los rayos castaños se derraman
por los cuatro costados de tu rostro.
Magia de tu fuego,
el sol esta debajo
y desde él parten tus piernas
que me superan y se adhieren
como un felino envuelto en porcelana.
Soy ya viajero incansable
explorador proclive
a los embrujos de tu geografía
y no temo a los sonidos
y rugidos de tu selva,
no me asustan precipicios o caídas.
Pero mas allá de esos peligros
de los abismos repentinos y las olas,
mas allá de las uñas
que tus arcos disparan a mi espalda
están los manantiales subterraneos
cavidades de humedad y penumbra
donde me asfixias, dende me ahogas
en centrífugos vaivenes.
Y cuando acelerado
en el bogar de mis remos
ingreso como en un chisporroteo
a un jardin de exhuberantes maravillas
elefantes de cristal, ciudades perdidas,
fragmentos de culturas
y pétalos exóticos
Es cuando la noche, el tiempo estallan
El amor ya tiene nombre, edad, tamaño
yo he llegado a la meta de mi viaje
y entonces te descubro en plena luz,
aquí también llegaste, terminaba
tu periplo, tu aventura....
De pronto se acaban los paisajes
se esfuman las palmeras y los siglos
y quedás vos,
simplemente muchacha
una chica de barrio
vulgarmente trigueña
maravillosamente desnuda.
ser peregrino.
Flotar sobre tu espuma
bajo los rayos candentes de la noche.
Caminar....
Desde la turbulencia de tu pelo
hacia las zonas apacibles de tu cuerpo
escuchando telúricos latidos
el suspiro cosmico,
la cálida brisa de tu aliento.
Con manos paulatinas
voy suavizando tus formas circulares
en tanto los dos, vamos creciendo
en tierna tentación de odio
hasta frotarnos piel a piel
y diente húmedo
con los ojos eclipsados
de sopor hambriento.
Retorno al paisaje de tu cuello
y paso entre colinas temblorosas.
En desordenadas hebras
los rayos castaños se derraman
por los cuatro costados de tu rostro.
Magia de tu fuego,
el sol esta debajo
y desde él parten tus piernas
que me superan y se adhieren
como un felino envuelto en porcelana.
Soy ya viajero incansable
explorador proclive
a los embrujos de tu geografía
y no temo a los sonidos
y rugidos de tu selva,
no me asustan precipicios o caídas.
Pero mas allá de esos peligros
de los abismos repentinos y las olas,
mas allá de las uñas
que tus arcos disparan a mi espalda
están los manantiales subterraneos
cavidades de humedad y penumbra
donde me asfixias, dende me ahogas
en centrífugos vaivenes.
Y cuando acelerado
en el bogar de mis remos
ingreso como en un chisporroteo
a un jardin de exhuberantes maravillas
elefantes de cristal, ciudades perdidas,
fragmentos de culturas
y pétalos exóticos
Es cuando la noche, el tiempo estallan
El amor ya tiene nombre, edad, tamaño
yo he llegado a la meta de mi viaje
y entonces te descubro en plena luz,
aquí también llegaste, terminaba
tu periplo, tu aventura....
De pronto se acaban los paisajes
se esfuman las palmeras y los siglos
y quedás vos,
simplemente muchacha
una chica de barrio
vulgarmente trigueña
maravillosamente desnuda.