PERLAS DE LICUADAS ORQUÍDEAS
Es un tiempo de cornisas doradas,
penetración de almanaques
que circulan en bálsamos
de un tinte de fuerza universal.
Una verdadera bocanada
para que mis verdes te miren
en el traje de los axiomas, ritmos
y sentimientos de un tejido en unidad.
PASEAMOS
Te siento en mis manos,
pues la esponjosidad anida,
jazmín reflejado en un éxtasis
de páginas y vidas cobijadas
para el deslumbrado camino
de una fortaleza integrada en alegrías
que anuncian la desnudez acariciada
y llena de grabados frágiles e infinitos.
¡No vendas el alma! Pues…, artífices.
TRANSITAMOS
Y vienes entre las laderas,
cuestas para mis pensamientos
de saberme consagrado,
pues quiero la respiración
que exhalan los tropeles maleables
donde la tranquilidad es una fuente
llena de placer amable y traducido
en la recoleta sencillez del agasajo.
Diría que,
nuestra piedra es conocimiento alquímico
huella dejada en una ternura aplanada
desde el oasis del corazón confesado.
Pues…, desnudos
somos propietarios de nuestros laberintos.
Allí la pintura es agua cristalina,
un universo de tesoros convictos
que nos agasajan con aliento real.
PARAISO
Ese único estado,
iluminado por momentos
que se abre en promesas
de equilibrios entregados,
sólo para que el reloj sea misión,
descanso de brillos y esplendores
en la cascada mimada y engarzada
por perlas de licuadas orquídeas.
* * * * * * *
luzyabsenta
He querido abrir muchas veredas…, había viento; por fin recogí el camino, el único para transitar y deslizarme hacia un paraíso, donde las estrellas escancian caprichos de frecuencias que, tan sensoriales, se cristalizan en la distancia.
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