Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando leo tus contradicciones perfectas
mis límites se desordenan en los ecos de tu pensar.
Así me va, así me va, y la repetición corta por la mitad
lo que no entiendo. Y debo dar vueltas y vueltas
al círculo que recorres y recorres.
Hay un bosque de luces bajo tus aguas,
transparencia infinita en tus manos.
Intercambias nostalgias con ensayos de brisas
adornando las charcas luminosas de tus labios.
¿Qué quieres decir?
Lo que calla mi voz y explota mi entraña.
Hay como una impaciencia de vivir al borde de tus poemas,
puedo verla aunque grites en voz baja.
Puedo asomarme a tu mente cuando azulea,
cuando echa al mar sus cicatrices.
Hay como una impaciencia de vivir al borde de tus poemas,
puedo verla aunque grites en voz baja.
Puedo asomarme a tu mente cuando azulea,
cuando echa al mar sus cicatrices.
Sigue adivinando noches,
donde doncellas incautas abandonaron sus lágrimas,
donde el invierno se empeñó en trascender la llama.
Te leo y puedo verte con tus ideas aún frescas,
con la inocencia de la primera vez
y con luz de abril resistiendo la niebla del invierno.
Has llegado hasta el bosque que emula tinieblas
Has llegado hasta el agua que ahoga sirenas
Ahora navega, amigo,
…por mis orillas
Navego en un tiempo perdido
en busca de versos que den forma al mundo y cuerpo al sueño,
esos que tú plantas al revés, que no tienen ni raíces, ni pájaros,
que se enferman con el aire pero tienen sombra,
la sombra de nosotros.
en busca de versos que den forma al mundo y cuerpo al sueño,
esos que tú plantas al revés, que no tienen ni raíces, ni pájaros,
que se enferman con el aire pero tienen sombra,
la sombra de nosotros.
Te dejo un racimo de huellas en mi ventana
con hectáreas de pupilas sonriendo en la inhóspita lejanía.
Detrás de ese cosmos hallarás,
la razón de ésta poesía
Engel- Uqbar
(24/03/2014)
Engel- Uqbar
(24/03/2014)
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