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Permite que te regale un norte, Una dirección o un camino, Que te lleve de regreso al hogar de mis delirios, A la fuente escondida de mi tonto cariño.
Permite que te regale la dulzura, La ternura, lo prohibido de los besos que aun no compartimos. Mis labios anhelan los tuyos, Y tuyos anhelan ser cada uno de esos besos furtivos.
Permite que te regale la inocencia, La sinceridad o la ausencia, De tus miradas y las mías, De las esperadas palabras, de las pretendidas caricias.
Permite que te regale mi ilusión, Mi alegría y convicción, De sentir que podemos ser uno solo, De saber que seremos algo que nunca nadie ha sido.
Permite que te regale una lágrima, Un sollozo o un flácido gemido, Que te demuestre mi tristeza, Y el dolor que me aflige si no tengo tu cariño.
Permite que te regale mi día, Mi noche o mi madrugada, El momento que nació para amarte, El tiempo que murió para amarte en otro momento.
Permite que te regale mis palabras, La voz que las dibuja o el poema que las encierra, Para que te hablen en silencio Y se queden colgadas de tu oído y tu pensamiento.
Permite que te regale un minuto, un te quiero y un quisiera, para decirte que sólo sueño con estar a tu lado para pedirte que también me quieras.
Permite que te regale un sí la respuesta por la que tanto he desvariado. Permite que yo bosqueje un no porque sé que escucharte decirlo dolería demasiado.
Permite que te regale un norte, Una dirección o un camino, Que te lleve de regreso al hogar de mis delirios, A la fuente escondida de mi tonto cariño.
Permite que te regale la dulzura, La ternura, lo prohibido de los besos que aun no compartimos. Mis labios anhelan los tuyos, Y tuyos anhelan ser cada uno de esos besos furtivos.
Permite que te regale la inocencia, La sinceridad o la ausencia, De tus miradas y las mías, De las esperadas palabras, de las pretendidas caricias.
Permite que te regale mi ilusión, Mi alegría y convicción, De sentir que podemos ser uno solo, De saber que seremos algo que nunca nadie ha sido.
Permite que te regale una lágrima, Un sollozo o un flácido gemido, Que te demuestre mi tristeza, Y el dolor que me aflige si no tengo tu cariño.
Permite que te regale mi día, Mi noche o mi madrugada, El momento que nació para amarte, El tiempo que murió para amarte en otro momento.
Permite que te regale mis palabras, La voz que las dibuja o el poema que las encierra, Para que te hablen en silencio Y se queden colgadas de tu oído y tu pensamiento.
Permite que te regale un minuto, un te quiero y un quisiera, para decirte que sólo sueño con estar a tu lado para pedirte que también me quieras.
Permite que te regale un sí la respuesta por la que tanto he desvariado. Permite que yo bosqueje un no porque sé que escucharte decirlo dolería demasiado.