carnqn
Poeta recién llegado
Pero aún te amo...
Al mirarlo con su mirada taciturna,
supo darse cuanta cuanto lo amaba.
Él, nunca se había sentido solo,
creía tenerlo todo,
pero una sola vez estuvo completo,
siempre le faltó de lo único que no podía tener,
para estar entero.
Le faltaba llenar ese innegable vacío
que le había dejado ese amor,
esa experiencia que interrumpía sus noches,
que marcó su vida para siempre
y que le había hecho conocer el dolor.
El dolor de lo inevitable,
el sombrío olor a muerte que apestaba su vida.
Haciéndolo cobarde a cualquier cambio,
cegándolo, bloqueando su mente
A cualquier sentimiento, en su ambulante soledad.
Su serenidad Para llevar su vida ,
dentro de ese inmundo
barco de llantos, era admirable.
Pero
sus frágiles manos
rozaron su cara, interrumpiendo su lapso.
Volviéndolo al instante
que infestaba su razón con recuerdos
de lugares oscuros que aparecían de una manera violenta.
Estaba viviendo en una silenciosa tempestad,
tratando de sacar su vida adelante
ya sin pensar, casi sin sentir.
Juliana... fuimos tan necios, te fuiste
y nunca pude entenderlo, nunca supe como...
¿porque tuviste que morirte?¡si yo te amaba!
Esperé algo que me duela menos que no tenerte,
pero ahora no hace falta quizás, vos sabes que
aún te amo.....
Atinó a decir en su necia percepción.
Andrea apreciaba su rostro.
Sintió el olor a sangre helada
del amor de su espóso. Bajó la cabeza
para sufrir en silencio su humillación.
Y desgarrando sus mentiras, él, solo cayó.
Cayó profundamente en un sueño letárgico,
como jamás pudo haberlo imaginado en su corta vida.
Y solo sintiendo a su amada,
se durmió para siempre.
Al mirarlo con su mirada taciturna,
supo darse cuanta cuanto lo amaba.
Él, nunca se había sentido solo,
creía tenerlo todo,
pero una sola vez estuvo completo,
siempre le faltó de lo único que no podía tener,
para estar entero.
Le faltaba llenar ese innegable vacío
que le había dejado ese amor,
esa experiencia que interrumpía sus noches,
que marcó su vida para siempre
y que le había hecho conocer el dolor.
El dolor de lo inevitable,
el sombrío olor a muerte que apestaba su vida.
Haciéndolo cobarde a cualquier cambio,
cegándolo, bloqueando su mente
A cualquier sentimiento, en su ambulante soledad.
Su serenidad Para llevar su vida ,
dentro de ese inmundo
barco de llantos, era admirable.
Pero
sus frágiles manos
rozaron su cara, interrumpiendo su lapso.
Volviéndolo al instante
que infestaba su razón con recuerdos
de lugares oscuros que aparecían de una manera violenta.
Estaba viviendo en una silenciosa tempestad,
tratando de sacar su vida adelante
ya sin pensar, casi sin sentir.
Juliana... fuimos tan necios, te fuiste
y nunca pude entenderlo, nunca supe como...
¿porque tuviste que morirte?¡si yo te amaba!
Esperé algo que me duela menos que no tenerte,
pero ahora no hace falta quizás, vos sabes que
aún te amo.....
Atinó a decir en su necia percepción.
Andrea apreciaba su rostro.
Sintió el olor a sangre helada
del amor de su espóso. Bajó la cabeza
para sufrir en silencio su humillación.
Y desgarrando sus mentiras, él, solo cayó.
Cayó profundamente en un sueño letárgico,
como jamás pudo haberlo imaginado en su corta vida.
Y solo sintiendo a su amada,
se durmió para siempre.
nota: me gustaria que me critiquen para ayudarme a mejorar, ya que solo lo hago por gusto. gracias!