Detener el paso fugaz de la estrella soñada
en un cielo que no acaba de llorar,
con sus gotas golpea mi alma dañada.
Cuando imploro por mis sueños de amar.
He visto pasar al tiempo,
todo este tiempo,
contemplando la distancia que se agiganta
lacerando a mi delirante alma.
Pero menos olvidarte.
Me han sucedido cosas tristes
y en otras solo he sufrido,
como cuando te fuiste.
Sin que te repitiera cuanto te he querido.
Cuando las caricias tropiecen
con las cicatrices,
el dolor y el alma en los altares lo confiesen.
Pintaré de azul mis tardes grises.
Se han roto muchos de mis sueños
y otros no logran despertar,
Recojo a diario
las flores que riego con mi esperanza.
Pero menos olvidarte.
Claudicar en el monte de tu suplicio
como valle desértico tus mejillas, trajinar
desplegar mis credos en silencio
con todas mis esperanzas que mueren por amar.
Me hago de encargos
como si me fuera en un viaje sin regresos,
bebo a grandes sorbos, cafés amargos.
Para recordar la miel de tus besos.
Volveré con un puñado de lágrimas
derrotado cruzaré el horizonte distante,
con algunos nuevos versos sin rimas.
Pero nunca voy a olvidarte.