Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una que otra vez, utilizo la palabra "oye"
como si de verdad pudiera oírme, algo así
como si pudiera yo hablarte y sonreírte
para llenarte de mucha dicha la vida.
Esta palabra viene de mi pensamiento
más no de mis labios ni mis sonidos
pues, en mí, los sonidos, no existen.
Aun así, siento que soy como el agua lluvia
que no agota sus sonidos en el aire
pues todos estos, se hacen sordos
y a la vez sonoros cuando caen.
Creo que por ello,
cada vez que la tristeza me abruma
caigo igual que lluvia en tu corazón.
Entiendes cuando me hieren
así como el rayo se hace entender cuando ilumina.
Y aunque no sienta su poder en el eco
puedo sentirme en su temblor tan triste.
"Oye",
estas palabras también, son escampadas.
Dejaron de gotear por las nubes de mis ojos,
para entregarse a tu memoria,
la cual se fue desde hace tiempo con el viento.
"Oye".
Cualquier lamento que te he propuesto
se dibuja claramente en mis manos.
Esta letras por ejemplo, son muestra de ello.
Son en realidad, la sustentación de mi inocencia
frente al golpe mortal de la ida sin regreso.
"Oye".
Tranquilicé mi tormenta escrita,
con el hilo de tu prenda emancipada.
Tocas mi sonrisa amiga,
pero mi alma,
sangra.
como si de verdad pudiera oírme, algo así
como si pudiera yo hablarte y sonreírte
para llenarte de mucha dicha la vida.
Esta palabra viene de mi pensamiento
más no de mis labios ni mis sonidos
pues, en mí, los sonidos, no existen.
Aun así, siento que soy como el agua lluvia
que no agota sus sonidos en el aire
pues todos estos, se hacen sordos
y a la vez sonoros cuando caen.
Creo que por ello,
cada vez que la tristeza me abruma
caigo igual que lluvia en tu corazón.
Entiendes cuando me hieren
así como el rayo se hace entender cuando ilumina.
Y aunque no sienta su poder en el eco
puedo sentirme en su temblor tan triste.
"Oye",
estas palabras también, son escampadas.
Dejaron de gotear por las nubes de mis ojos,
para entregarse a tu memoria,
la cual se fue desde hace tiempo con el viento.
"Oye".
Cualquier lamento que te he propuesto
se dibuja claramente en mis manos.
Esta letras por ejemplo, son muestra de ello.
Son en realidad, la sustentación de mi inocencia
frente al golpe mortal de la ida sin regreso.
"Oye".
Tranquilicé mi tormenta escrita,
con el hilo de tu prenda emancipada.
Tocas mi sonrisa amiga,
pero mi alma,
sangra.