Fernando Madrid Afuera
Poeta recién llegado
No es arduo componer el tal soneto:
se ensamblan cuatro versos -recordando
la estructura AB-BA-, rimando,
y ya tenemos el primer cuarteto.
Atáquese el segundo; con respeto
al lector; con mesura; procurando
que lo que van los versos declarando
suene, si no sublime, sí discreto.
Ahora, ya sólo faltan dos tercetos,
y quien se pone a ello los escribe,
poniendo corazón, quitando miedo.
(...............................)
Claro, que hay muchas clases de sonetos...
(No es lo mismo el latón del que suscribe
que la plata bruñida de Quevedo).
se ensamblan cuatro versos -recordando
la estructura AB-BA-, rimando,
y ya tenemos el primer cuarteto.
Atáquese el segundo; con respeto
al lector; con mesura; procurando
que lo que van los versos declarando
suene, si no sublime, sí discreto.
Ahora, ya sólo faltan dos tercetos,
y quien se pone a ello los escribe,
poniendo corazón, quitando miedo.
(...............................)
Claro, que hay muchas clases de sonetos...
(No es lo mismo el latón del que suscribe
que la plata bruñida de Quevedo).
::