Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Camino solo sin un amor que a mí me quiera,
solo como nunca ha caminado el sol,
sin unos brazos que sean mi enredadera
y sin un “llama, por favor”.
Mañana puede ser que alguien me bese
y que presienta que existe un porvenir,
no permita Dios que me atropelle
esa cómica cosa del amor que nunca fue para mí.
Pero, si sucede que me besen con pasión,
pediré que sea tu boca que se nota con frescura,
pues al instante de verte, he dicho "¡Qué hermosura!"
y se me ha escapado el corazón.
Despierto y este jueves parece Viernes Santo
tan desierto como el beso que me dan
el espejo que al verme grita de espanto
y el periódico sin nada que contar.
Ya no queda quien me recuerde joven
ni quien recuerde si alguna vez dormí feliz,
jamás y digo jamás hubo ladronas que me roben
y digan “te quiero, dichosa yo que seas para mí”.
Pero, si sucede que me quieran sin burlarse,
pediré que estes tú en mi habitación,
era un secreto, pero quisiera mirar desnudarse
a tu cuerpo que camina con sabor.
Pero, pero, si sucede que me enamore con locura
como en esos casos en que no importa la razón,
sonriendo pienso aferrarme a tu cintura
y no soltarla, nunca, pero nunca, corazón.
solo como nunca ha caminado el sol,
sin unos brazos que sean mi enredadera
y sin un “llama, por favor”.
Mañana puede ser que alguien me bese
y que presienta que existe un porvenir,
no permita Dios que me atropelle
esa cómica cosa del amor que nunca fue para mí.
Pero, si sucede que me besen con pasión,
pediré que sea tu boca que se nota con frescura,
pues al instante de verte, he dicho "¡Qué hermosura!"
y se me ha escapado el corazón.
Despierto y este jueves parece Viernes Santo
tan desierto como el beso que me dan
el espejo que al verme grita de espanto
y el periódico sin nada que contar.
Ya no queda quien me recuerde joven
ni quien recuerde si alguna vez dormí feliz,
jamás y digo jamás hubo ladronas que me roben
y digan “te quiero, dichosa yo que seas para mí”.
Pero, si sucede que me quieran sin burlarse,
pediré que estes tú en mi habitación,
era un secreto, pero quisiera mirar desnudarse
a tu cuerpo que camina con sabor.
Pero, pero, si sucede que me enamore con locura
como en esos casos en que no importa la razón,
sonriendo pienso aferrarme a tu cintura
y no soltarla, nunca, pero nunca, corazón.
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