Sobrevivimos en la sal del agua
cuando vierte sus células nocivas
en el itininerario del perfume,
pero también con el sabor sonriente
de los poros preñados de deseo,
pero también con el calor a vida
que fluye paralelo a los escalofríos.
Es un vaivén salobre,
una terapia contra la sentencia
tenaz de la distancia
como una pesadilla de kilómetros
que no termina nunca,
pero también es la ilusión porosa
de levantar la altura
de dos cuerpos untándose la cumbre
que se ha apeado de la astrología
con la puntualidad de haber querido.
cuando vierte sus células nocivas
en el itininerario del perfume,
pero también con el sabor sonriente
de los poros preñados de deseo,
pero también con el calor a vida
que fluye paralelo a los escalofríos.
Es un vaivén salobre,
una terapia contra la sentencia
tenaz de la distancia
como una pesadilla de kilómetros
que no termina nunca,
pero también es la ilusión porosa
de levantar la altura
de dos cuerpos untándose la cumbre
que se ha apeado de la astrología
con la puntualidad de haber querido.