Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
No vas a creer cuando te lo diga
pero hoy, si que no encontraba la salida.
Andaba cortando el pasto muy cerquita de la orilla,
no me di cuenta del peligro
hasta que vi la estampida.
Estaba en medio del avispero
que me atacaba sin medida,
sin poder evitar la despiadada envestida
de aquellos insectos voladores
que me dejaban adolorida.
Fueron crueles y despiadadas
esas hermosas criaturas,
que me inyectaron su veneno
inflamando mi piel enrojecida.
Cómo sino fueran suficientes
los aguijonazos que sentía por doquier,
fui a parar al Hospital,
a emergencias otra vez.
Detesto ir a esos lugares
porque me recuerdan a ti,
especialmente cuando me preguntan:
"A quien llamamos para que vengan por ti"
siempre me ganan las emociones
y no sé, ni que decir.
Otra reacción alérgica
de la que me debo cuidar,
pero y ahora mi pasto, quien me lo cortará?
Si ya sé que me dirías, que deje las cosas así,
que lo puedo cortar otro día.
Tal vez al escucharte, yo contestaría
que si estuvieras aquí, otro gallo cantaría.
pero hoy, si que no encontraba la salida.
Andaba cortando el pasto muy cerquita de la orilla,
no me di cuenta del peligro
hasta que vi la estampida.
Estaba en medio del avispero
que me atacaba sin medida,
sin poder evitar la despiadada envestida
de aquellos insectos voladores
que me dejaban adolorida.
Fueron crueles y despiadadas
esas hermosas criaturas,
que me inyectaron su veneno
inflamando mi piel enrojecida.
Cómo sino fueran suficientes
los aguijonazos que sentía por doquier,
fui a parar al Hospital,
a emergencias otra vez.
Detesto ir a esos lugares
porque me recuerdan a ti,
especialmente cuando me preguntan:
"A quien llamamos para que vengan por ti"
siempre me ganan las emociones
y no sé, ni que decir.
Otra reacción alérgica
de la que me debo cuidar,
pero y ahora mi pasto, quien me lo cortará?
Si ya sé que me dirías, que deje las cosas así,
que lo puedo cortar otro día.
Tal vez al escucharte, yo contestaría
que si estuvieras aquí, otro gallo cantaría.