ireneadler
Poeta recién llegado
Me preguntas por qué sigo a un extraño,
sabiendo que seré para él por siempre un perro callejero, nada más
si entro a su casa será para recibir las migajas de un pan antiguo
un sobajeo en el lomo y un adiós a la inmensidad de la noche.
No te respondo nada, mamá, sé que te ofendo,
cuando entro a la casa de un extraño en busca de migajas de pan.
Me ha dicho que me quiere,
en el camino. ¿Tú le crees? - Me preguntas siempre. Y te digo que no entiendes. Es un juego, como el baile, que dura unos minutos y se acaba. ¿Quién sería tan iluso de enamorarse, en un efímero baile?
Me convida cigarros mamá, cerveza. Me invita a su pieza y a veces me besa.
No te preocupes mamá, aunque he querido, no le he dado nada más.
Soy solo un perro callejero en la casa de un extraño, al que quiero querer para apagar mi soledad.
Me dices observa la realidad, abre los ojos
y te pregunto ¿cuál realidad mamá?
La de siempre me dices,
él no te valora,
él no te quiere,
no pierdas tu tiempo, cierra la puerta y vete.
Pero tu sabes que afuera, solamente hay un puerto lleno de estrellas, y que me siento sola al madrugar.
Él se emborracha cada vez que se ven, me dices mamá, fuma dos cajas, tres, toma litros de cerveza y ve televisión, y nada más. Ni la mano te da, me dices mamá.
Y yo sé que te da tristeza,
pero me siento sola sin él
cuando llego a su casa a veces bebo dos cervezas para calmar la angustia de saber,
que la ventana
que el amor,
que me quiere
no es verdad, porque yo sé que para él también es igual mamá,
por eso está siempre borracho,
por eso nunca me da la mano
por eso nunca me llama,
más que cuando nos encontramos a altas horas de la noche en algún bar.
Yo no soy su puta, mamá,
ni para eso me da,
no soy su amiga
ni le intereso,
pero no entiendes mamá,
soy compañía callejera, como la de los perros que pasan a veces oliendo tu tristeza
yo tampoco quiero ser más.
sabiendo que seré para él por siempre un perro callejero, nada más
si entro a su casa será para recibir las migajas de un pan antiguo
un sobajeo en el lomo y un adiós a la inmensidad de la noche.
No te respondo nada, mamá, sé que te ofendo,
cuando entro a la casa de un extraño en busca de migajas de pan.
Me ha dicho que me quiere,
en el camino. ¿Tú le crees? - Me preguntas siempre. Y te digo que no entiendes. Es un juego, como el baile, que dura unos minutos y se acaba. ¿Quién sería tan iluso de enamorarse, en un efímero baile?
Me convida cigarros mamá, cerveza. Me invita a su pieza y a veces me besa.
No te preocupes mamá, aunque he querido, no le he dado nada más.
Soy solo un perro callejero en la casa de un extraño, al que quiero querer para apagar mi soledad.
Me dices observa la realidad, abre los ojos
y te pregunto ¿cuál realidad mamá?
La de siempre me dices,
él no te valora,
él no te quiere,
no pierdas tu tiempo, cierra la puerta y vete.
Pero tu sabes que afuera, solamente hay un puerto lleno de estrellas, y que me siento sola al madrugar.
Él se emborracha cada vez que se ven, me dices mamá, fuma dos cajas, tres, toma litros de cerveza y ve televisión, y nada más. Ni la mano te da, me dices mamá.
Y yo sé que te da tristeza,
pero me siento sola sin él
cuando llego a su casa a veces bebo dos cervezas para calmar la angustia de saber,
que la ventana
que el amor,
que me quiere
no es verdad, porque yo sé que para él también es igual mamá,
por eso está siempre borracho,
por eso nunca me da la mano
por eso nunca me llama,
más que cuando nos encontramos a altas horas de la noche en algún bar.
Yo no soy su puta, mamá,
ni para eso me da,
no soy su amiga
ni le intereso,
pero no entiendes mamá,
soy compañía callejera, como la de los perros que pasan a veces oliendo tu tristeza
yo tampoco quiero ser más.