MI PERRO MIEDOSO
Me tocó, al veterinario,
llevar mi perro canela
Me tocó, al veterinario,
llevar mi perro canela
que mucho se desconsuela;
piensa que soy arbitrario.
piensa que soy arbitrario.
Entre las patas el morro,
su ojo mira suplicante
pero se tira al instante
un maloliente pedorro.
un maloliente pedorro.
No hay duda que está cagado,
el pinchazo le amedrenta,
con pasividad intenta
rehuir tal altercado.
rehuir tal altercado.
Pero yo muy decidido
de la correa le arrastro,
sus uñas dejan un rastro
en mi suelo tan pulido.
en mi suelo tan pulido.
No grito, de nada vale,
mi calma sangre se altera,
me lo envuelvo en una estera
y lo llevo, a ver que sale.
y lo llevo, a ver que sale.