MarceloG
Poeta recién llegado
Cuando felíz despertó
en mi la vida,
cayeron como lluvia,
sonrisas del día.
" Encanto" me llamaron,
nombre que brillaba
con jactancia en mi pecho.
Me arrojaron caricias;
colores de flores,
con rimas me coronaban.
Creció la tristeza
en mi esperanza,
porque
me acechaba el egoísmo.
Me pillaron
con un ajeno canto en mi boca,
y como a un ritmo que desentona,
me arrojaron al vacío.
Con mi tristeza
como collar,
deje correr
sin rumbo mi destino.
Bajé al pétreo
corazón del hombre,
donde descubrí
sus charcos de soberbia.
Llevo como joya,
mi gratitud que late,
en ese rinconcito
donde dejé mi lealtad colgada.
Amigo me hice
de la luna
que me regala su claridad
para guíar mi caminar.
Ahora soy un puñado de sombra,
sobre quien pueden
hacer danzar palos,
porque un perro
sin protección
es apenas un hueso que ladra.
< Marcelino Guibarra
en mi la vida,
cayeron como lluvia,
sonrisas del día.
" Encanto" me llamaron,
nombre que brillaba
con jactancia en mi pecho.
Me arrojaron caricias;
colores de flores,
con rimas me coronaban.
Creció la tristeza
en mi esperanza,
porque
me acechaba el egoísmo.
Me pillaron
con un ajeno canto en mi boca,
y como a un ritmo que desentona,
me arrojaron al vacío.
Con mi tristeza
como collar,
deje correr
sin rumbo mi destino.
Bajé al pétreo
corazón del hombre,
donde descubrí
sus charcos de soberbia.
Llevo como joya,
mi gratitud que late,
en ese rinconcito
donde dejé mi lealtad colgada.
Amigo me hice
de la luna
que me regala su claridad
para guíar mi caminar.
Ahora soy un puñado de sombra,
sobre quien pueden
hacer danzar palos,
porque un perro
sin protección
es apenas un hueso que ladra.
< Marcelino Guibarra