Jelina
Poeta recién llegado
PERSEGUIDA.
Escuché su voz y me decía: Puedes
huir de todos menos de ti misma;
ven a mí, él repetía una y otra vez
me perseguía.
Juro que intenté escapar de mis
más bajos instintos. La lujuria, el placer,
el deseo todo mezclado en un mismo
sitio.
Su voz ya no estaba en mi ámbito
sino en mi mente.
¿Cómo osáis pedirme que bese
vuestros labios? Aquellos que un día
sin mediar palabras me asesinaron.
Yo odiaba el amor por tu causa y
ahora regresas a sacarme del
encumbrado de mis soledades.
Ven a mí, él repetía una y otra vez
me perseguía.
Venid a mí, dominadme, tú eres la única
que puede saciarme; ¡Os lo ruego diosa
Venus! Declaro que tú y sólo tú puedes
complacer mis deseos.
El amor es un campo minado de sorpresas,
unas gratas y otras no tan buenas; entregas
todo con el riesgo de que te hieran.
Escuché su voz y me decía: puedes
escapar de todos menos de ti misma;
ven a mí, él repetía una y otra vez
me perseguía.
Escuché su voz y me decía: Puedes
huir de todos menos de ti misma;
ven a mí, él repetía una y otra vez
me perseguía.
Juro que intenté escapar de mis
más bajos instintos. La lujuria, el placer,
el deseo todo mezclado en un mismo
sitio.
Su voz ya no estaba en mi ámbito
sino en mi mente.
¿Cómo osáis pedirme que bese
vuestros labios? Aquellos que un día
sin mediar palabras me asesinaron.
Yo odiaba el amor por tu causa y
ahora regresas a sacarme del
encumbrado de mis soledades.
Ven a mí, él repetía una y otra vez
me perseguía.
Venid a mí, dominadme, tú eres la única
que puede saciarme; ¡Os lo ruego diosa
Venus! Declaro que tú y sólo tú puedes
complacer mis deseos.
El amor es un campo minado de sorpresas,
unas gratas y otras no tan buenas; entregas
todo con el riesgo de que te hieran.
Escuché su voz y me decía: puedes
escapar de todos menos de ti misma;
ven a mí, él repetía una y otra vez
me perseguía.