Vianne dPraux
Poeta que considera el portal su segunda casa
Persianas cerradas
Y cerraste
de nuevo las cortinas
ocultándole a la mañana,
algún rayo de hielo
que a tus cíclopes ojos,
despierten del barco hundido
que llevas en las sienes agotadas.
Borraste de nuevo tu nombre
de la piel que te cubre la memoria,
tachaste las líneas del pasado
garabateando las paredes,
de esa habitación
que te profana las miradas.
Y cual capullo sin cuerpo,
corroyente de esperanzas ,
celebraste mil años menos
a la extensión de aquello
que dices;
ya no merece llamarse ni alma
Y corres lentamente todas las persianas
Tapando lo que vendrá
con solo un dedo ciego
de tus manos de plata desvencijada
pidiendo un segundo de silencio,
rasgando lo sepia de estos años que cargabas.
A pesar de los cortos inviernos
que llevas en tus sarracenos parpados ,
a pesar de los próximos inviernos
que no deseas ver llorar en tu ventana.
Más la vereda-ruta de las mariposas errantes
ya viajaron lejos del alcance de tus besos.
Tus pupilas son ancianas del recuerdo
Solo marchas sin ida,
solo visos a tu edad de siglos en el cuerpo.
Ahora;
reprimes férreo, el avispero de tu pecho
y mientras le das la espalda a toda deriva
sólo golpeas el puño contra la ventana
y lo decides,
gritando, pasivo tan sutil y certero.
Cierras los ojos de nuevo
y ya sólo,
decides correr para siempre las persianas.
Y dejar de ver (por fin )al mundo entero.
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V.Px
Y cerraste
de nuevo las cortinas
ocultándole a la mañana,
algún rayo de hielo
que a tus cíclopes ojos,
despierten del barco hundido
que llevas en las sienes agotadas.
Borraste de nuevo tu nombre
de la piel que te cubre la memoria,
tachaste las líneas del pasado
garabateando las paredes,
de esa habitación
que te profana las miradas.
Y cual capullo sin cuerpo,
corroyente de esperanzas ,
celebraste mil años menos
a la extensión de aquello
que dices;
ya no merece llamarse ni alma
Y corres lentamente todas las persianas
Tapando lo que vendrá
con solo un dedo ciego
de tus manos de plata desvencijada
pidiendo un segundo de silencio,
rasgando lo sepia de estos años que cargabas.
A pesar de los cortos inviernos
que llevas en tus sarracenos parpados ,
a pesar de los próximos inviernos
que no deseas ver llorar en tu ventana.
Más la vereda-ruta de las mariposas errantes
ya viajaron lejos del alcance de tus besos.
Tus pupilas son ancianas del recuerdo
Solo marchas sin ida,
solo visos a tu edad de siglos en el cuerpo.
Ahora;
reprimes férreo, el avispero de tu pecho
y mientras le das la espalda a toda deriva
sólo golpeas el puño contra la ventana
y lo decides,
gritando, pasivo tan sutil y certero.
Cierras los ojos de nuevo
y ya sólo,
decides correr para siempre las persianas.
Y dejar de ver (por fin )al mundo entero.
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V.Px
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