Pantematico
Amargo el ron y mi antipática simpatía.
Una corta persona vulnerable
en situación de poder económico
sollozaba a horcajadas restrictivas
cruel degeneración de su dominio
exiguo compañero desgraciado
sus lágrimas tan duras desgarraban
recorrían febriles sus mejillas
su sollozo arrancaba las miradas.
Corta persona ya tan vulnerable
enjugaba sus lágrimas candentes
con caudal conquistado irreprochable.
¡que si por mi unos pocos se murieron!
nada pasa a tantos más beneficie
y todo lo que les quite y arrebate
fue por leyes que ellos mismos hicieron
los pobres le gritaban sus desprecios.
Son gavilla de pájaros ingratos
holgazanes bandidos inmorales
¿por qué quieren riquezas esos pobres?
Que se chinguen, trabajen los huevones.
Lamentos que tan fuerte se escuchaban
llamaron la atención de otros llorosos
en misma vulnerable situación:
el incontable poder económico.
Pobrecitas personas abatidas
y esos malditos pobres tan huevones
que miran con sus ojos de gaviota
los otros tan sensibles y llorosos.
Tanta tristeza causaba su llanto
los pobres trabajando, trabajando
decían: no creemos esa pena
y los otros repetían frenéticos:
que se chinguen, trabajen los huevones.
en situación de poder económico
sollozaba a horcajadas restrictivas
cruel degeneración de su dominio
exiguo compañero desgraciado
sus lágrimas tan duras desgarraban
recorrían febriles sus mejillas
su sollozo arrancaba las miradas.
Corta persona ya tan vulnerable
enjugaba sus lágrimas candentes
con caudal conquistado irreprochable.
¡que si por mi unos pocos se murieron!
nada pasa a tantos más beneficie
y todo lo que les quite y arrebate
fue por leyes que ellos mismos hicieron
los pobres le gritaban sus desprecios.
Son gavilla de pájaros ingratos
holgazanes bandidos inmorales
¿por qué quieren riquezas esos pobres?
Que se chinguen, trabajen los huevones.
Lamentos que tan fuerte se escuchaban
llamaron la atención de otros llorosos
en misma vulnerable situación:
el incontable poder económico.
Pobrecitas personas abatidas
y esos malditos pobres tan huevones
que miran con sus ojos de gaviota
los otros tan sensibles y llorosos.
Tanta tristeza causaba su llanto
los pobres trabajando, trabajando
decían: no creemos esa pena
y los otros repetían frenéticos:
que se chinguen, trabajen los huevones.
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