alicia Pérez Hernández
Poeta que no puede vivir sin el portal
Perteneces al cielo, te dejo ir….

Empezamos desde el principio
dejando huella de amor en las entrañas…
Alimentando las mariposas
que allí sentimos.
-Somos canción sin notas-
Alegría de baile
y razón de ser en el cielo;
vestida de boda iré a tu encuentro
sin importar si es el momento.
Lo soñamos y lo sellaremos en el cielo,
llegando me llamarás por mi nombre
y sabré que me estabas esperando,
por alguna razón ya no lloraré más
¿Será que estoy de fiesta?
Es la graduación de tu hermosa vida
y yo no lo veía así...
!Perdóname amor!
Era tanto mi dolor por tu partida
que peleé con ella
pero hoy te dejo ir...
Te sentiré conmigo,
sé que perteneces al cielo.
Te veré todas las noches
y por la ventana de mi alcoba
habrá una estrella con tu nombre
y yo feliz de verte en el cielo
porque allí perteneces….
Yo seguiré amándote desde aquí.
!Sigues siendo mi siempre amor!
Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe es el alma-
Tu ausencia dulce ali
Tu larga ausencia me golpea
la sien izquierda.
Tu larga ausencia me raya
el corazón de punta a punta.
Tu larga ausencia me roba
el mar de la tranquilidad.
Tu larga ausencia me azota,
cual látigo, el interior,
hecho ascuas.
¿De qué me sirven tus palabras?
Tu larga ausencia -atroz lejanía-
seca los trigales de mi labranza.
¿De qué me sirve tu vistoso decir,
si el milagro no se realiza
-el agua en vino-?
Tu larga ausencia encrespa los mares
de mi tierra.
¿De qué me sirve estar bajo la acacia
amándote, diciéndote palabras rizadas,
dándoles mimo a tus montes
de lirios y azucenas,
besando tus labios de grana?
-suplicio de imaginación exaltada-.
¿De qué me sirve, dime, linda azteca,
bajo la sombra de un haya tumbado,
imaginándome tu boca en mi boca?
Tu ausencia me condena,
tu ausencia mi ali el pecho
me encarcela.
¿No eres tú, mi linda flor,
el néctar de mi condena?
¿No eres tú, mi linda azteca,
la luz de mi celda carcelera?
-estar y no estar:
existente paradoja-.
-No pierdo la fe espero por ti dulce ali-
-Salvador salgomanzano 16-3-12- Úbeda-

Empezamos desde el principio
dejando huella de amor en las entrañas…
Alimentando las mariposas
que allí sentimos.
-Somos canción sin notas-
Alegría de baile
y razón de ser en el cielo;
vestida de boda iré a tu encuentro
sin importar si es el momento.
Lo soñamos y lo sellaremos en el cielo,
llegando me llamarás por mi nombre
y sabré que me estabas esperando,
por alguna razón ya no lloraré más
¿Será que estoy de fiesta?
Es la graduación de tu hermosa vida
y yo no lo veía así...
!Perdóname amor!
Era tanto mi dolor por tu partida
que peleé con ella
pero hoy te dejo ir...
Te sentiré conmigo,
sé que perteneces al cielo.
Te veré todas las noches
y por la ventana de mi alcoba
habrá una estrella con tu nombre
y yo feliz de verte en el cielo
porque allí perteneces….
Yo seguiré amándote desde aquí.
!Sigues siendo mi siempre amor!
Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe es el alma-
Tu ausencia dulce ali
Tu larga ausencia me golpea
la sien izquierda.
Tu larga ausencia me raya
el corazón de punta a punta.
Tu larga ausencia me roba
el mar de la tranquilidad.
Tu larga ausencia me azota,
cual látigo, el interior,
hecho ascuas.
¿De qué me sirven tus palabras?
Tu larga ausencia -atroz lejanía-
seca los trigales de mi labranza.
¿De qué me sirve tu vistoso decir,
si el milagro no se realiza
-el agua en vino-?
Tu larga ausencia encrespa los mares
de mi tierra.
¿De qué me sirve estar bajo la acacia
amándote, diciéndote palabras rizadas,
dándoles mimo a tus montes
de lirios y azucenas,
besando tus labios de grana?
-suplicio de imaginación exaltada-.
¿De qué me sirve, dime, linda azteca,
bajo la sombra de un haya tumbado,
imaginándome tu boca en mi boca?
Tu ausencia me condena,
tu ausencia mi ali el pecho
me encarcela.
¿No eres tú, mi linda flor,
el néctar de mi condena?
¿No eres tú, mi linda azteca,
la luz de mi celda carcelera?
-estar y no estar:
existente paradoja-.
-No pierdo la fe espero por ti dulce ali-
-Salvador salgomanzano 16-3-12- Úbeda-
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