Perturbación nocturna -II
Acopio los versos húmedos
y los minutos que callo
cuando pienso en ti
cuando entono tu nombre sin voz
y por mis ojos respiro
el paisaje de tus manos.
En esta hora hay tiempo
para oler los cisnes de la noche
y mecer la consecución
que rodea tu boca.
De esta manera me siento preso al cielo
que respiran tus labios
y pervertido en el calor que rozan tus manos;
mis rodillas y el fémur izquierdo siempre
buscándote
no debieran sorprenderte
ni mi luz que se filtra
en la perturbación de las horas
en que vivo solitario.
Pronto llegará la hora y nos iremos lejos
sumando estrías
ideas subterráneas
epidemias que nos contagie
el abdomen y la casa vacía.
Un día el amor derrotará
esta desolación, alta desolación
y nos miraremos por dentro
y conoceremos las pesadillas que encendían
los fotones
y los azules diagramas, aquellas horas que dejaron
el hábito de comernos
y desvestir mudas reliquias.
Acepté que rompieras mi silencio
y enhebraras mis dedos en tu pecho
para hurgar cielos vivos
y habitarnos prosaicamente nosotros mismos.
De algún lado saldrán las horas para lamernos
las luciérnagas escondidas
y encumbrarnos como dos mimbres
que no saben de olvido
como dos extraños caminando
por rieles desconocidos.
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Octubre, 2024
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