darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Instilan en el ombligo
de la sensualidad gotas
de un rocío perfumado.
Falanges trémulas,
ansiedad devorando la moral,
rechazo insustancial,
deseos de absorber tu belleza
en el borde de la piscina
de mis versos.
Añoranzas de otoño,
un astro besa en un eclipse
los labios del pudor,
piel frágil,
dermis suave,
gamuza de ganas,
palabras nerviosas
se esconden en la timidez.
Heroína destructiva de anhelos,
fobia que tritura mis ánimos
en un espacio ilusionado.
Soledad innata
que mitiga la sensación abúlica
de soñar besos.
Caricias creadas con el éter explosivo
de una fantasía.
Respeto corruptor que se condensa
en una estúpida ética,
frustración indeleble que perfora
un espíritu enamorado,
palabras derrochadas;
letras que cruzan por el ojal
de mi destino.
Tiempo desgastado,
carencia empírica de amor,
aislamiento,
monotonía,
murria.
Un día encogido
y sin composición bosteza,
el plasmar versos es el talento
que me dejó la tristeza.