loboestepario
Poeta recién llegado
0059
Sentado en el atrio me encontraba
Y de repente,
Una ráfaga de oscuridad,
Me nubló la mente
Sobre ella,
Tu sonrisa
El mar intenso se agitaba
Las olas contra el acantilado
Tu boca contra mi mejilla,
Tu mirada contra la mía
Sobre la cuerda de luz,
Un ave,
Sigilosa, me miraba
Me detuve a observarla
Se abalanzó sobre mí con desaire
Y su pico me engulló el rostro.
Oscuridad, sublime oscuridad.
Oí el sonido del agua,
Al contacto con mis pies
Oscuridad,
Me agité suavemente.
Esperaba tu llegada.
Un leve murmullo,
Contorneó mi cuerpo,
Era la brisa sobre las aguas,
Y allí, escondido,
Tu recuerdo.
Vi tu cuerpo, esbeltez protuberante,
Vi tus ojos,
Inquietantes me miraban,
Vi tus labios,
Ardientes me llamaban
Escuché tu eco
¡Canto de sirena!
Me absorbía.
Me revolcaba yo entre mi cuerpo
¿Me negaba a ir?
No sé.
Tu silueta junto a mis manos,
Suavemente, te tocaba.
Tocaba tu sombra
La danzante sombra
Que frente a mis ojos, se movía
Tocaba tu recuerdo.
Una ráfaga de carro
Me despertó de pronto
Y mi asombro,
Me contuvo el miedo
Y mis sudorosas manos
Entre mi rostro,
Resbalaron
Y vi el reflejo opaco
De mis ojos entre la lluvia
Y detrás de esa cortina,
Te encontrabas tu
Tiernamente me mirabas,
Solo tus ojos observaba
Y mis delicados dedos,
Entre tu cuello, se cerraban
Y tu suave murmullo
Que entre mis oídos penetraba
Tal como un hechizo
Todo mi ser encantaba
El murmullo de tu risa
Que a mi ser estremecía,
Encajaba perfectamente
En la mirada tuya de agonía,
El azabache cabello,
Entre tus hombros recostado
Fue siendo poco a poco empapado
De tus lágrimas
Y todo tu vello
Fuese erizándose
Con mi calor.
Te tenía a ti,
Frente a mí,
Desnuda y sola,
Tímida, bailabas
Y en tu asfixiante estado
Tu danzabas
Sentí tu candela entre mis huesos
Y una urgencia me llegó de pronto
Y convicción le añadía a mis dedos
Y tu recuerdo en mi mente
Moría pronto
Lo esfumaba.
Una ráfaga de rosa
Me absolvió de mi estado
Y tuve otro recuerdo
Aquí a mi lado
Era de una oscura noche
Mas oscura que el color de mis ojos
Solo una luciérnaga acompañándome
Mientras pensaba, mi vida
Su virtud y sus despojos
Y estuve solo
Y me sentía solo
Y la tenue claridad
De mi pensamiento
Hacia la muerte me empujaba
La virtud de mi vida acongojada
Se esparció entre los despojos
Y estuve solo
Y mi meta, suicidarme
Y sentí el sudor de tu cuerpo
Entre mis dedos
Y combinase con mi sudor
Y se acariciaban,
Mientras la asfixia
Te inundaba los pulmones
Te tenía,
Y no me sentí solo
Y tu danzabas frente a mí
Y en mi pálido rostro reflejase
Un rayito de luna que caía
Y vi el reflejo de la sutil luz
En tus mejillas
Y sentí un vació en mis ojos,
Dos lágrimas me habían abandonado
Y jugueteaban frías
Recorriendo las mejillas mías,
Y te apreté más fuerte
Y tu caíste junto a mis pies,
Con los ojos abiertos,
Con la boca estirada
Mirándome, sonriéndome
Y el río desbordado de mis ojos
Exclamó en silencio
¡Te quiero!
Y una ráfaga de luz
Destruyó la sombra.
Un mar intenso se agitaba
Las olas contra el acantilado,
Tu boca contra mi mejilla,
Mi vacía mirada contra la tuya
Y el velo de la lluvia
Se apeó en el cielo
Yo soñaba, tu estabas ahí
Me mirabas, te miré
Y me sentí acompañado,
Y me sonreíste,
Y mi boca balbuceó
ORIANA Llegaste
Y tu recuerdo en mi mente
....Respiraba, vivía,
Te seguí... y no morí
Sonreí.
Sentado en el atrio me encontraba
Y de repente,
Una ráfaga de oscuridad,
Me nubló la mente
Sobre ella,
Tu sonrisa
El mar intenso se agitaba
Las olas contra el acantilado
Tu boca contra mi mejilla,
Tu mirada contra la mía
Sobre la cuerda de luz,
Un ave,
Sigilosa, me miraba
Me detuve a observarla
Se abalanzó sobre mí con desaire
Y su pico me engulló el rostro.
Oscuridad, sublime oscuridad.
Oí el sonido del agua,
Al contacto con mis pies
Oscuridad,
Me agité suavemente.
Esperaba tu llegada.
Un leve murmullo,
Contorneó mi cuerpo,
Era la brisa sobre las aguas,
Y allí, escondido,
Tu recuerdo.
Vi tu cuerpo, esbeltez protuberante,
Vi tus ojos,
Inquietantes me miraban,
Vi tus labios,
Ardientes me llamaban
Escuché tu eco
¡Canto de sirena!
Me absorbía.
Me revolcaba yo entre mi cuerpo
¿Me negaba a ir?
No sé.
Tu silueta junto a mis manos,
Suavemente, te tocaba.
Tocaba tu sombra
La danzante sombra
Que frente a mis ojos, se movía
Tocaba tu recuerdo.
Una ráfaga de carro
Me despertó de pronto
Y mi asombro,
Me contuvo el miedo
Y mis sudorosas manos
Entre mi rostro,
Resbalaron
Y vi el reflejo opaco
De mis ojos entre la lluvia
Y detrás de esa cortina,
Te encontrabas tu
Tiernamente me mirabas,
Solo tus ojos observaba
Y mis delicados dedos,
Entre tu cuello, se cerraban
Y tu suave murmullo
Que entre mis oídos penetraba
Tal como un hechizo
Todo mi ser encantaba
El murmullo de tu risa
Que a mi ser estremecía,
Encajaba perfectamente
En la mirada tuya de agonía,
El azabache cabello,
Entre tus hombros recostado
Fue siendo poco a poco empapado
De tus lágrimas
Y todo tu vello
Fuese erizándose
Con mi calor.
Te tenía a ti,
Frente a mí,
Desnuda y sola,
Tímida, bailabas
Y en tu asfixiante estado
Tu danzabas
Sentí tu candela entre mis huesos
Y una urgencia me llegó de pronto
Y convicción le añadía a mis dedos
Y tu recuerdo en mi mente
Moría pronto
Lo esfumaba.
Una ráfaga de rosa
Me absolvió de mi estado
Y tuve otro recuerdo
Aquí a mi lado
Era de una oscura noche
Mas oscura que el color de mis ojos
Solo una luciérnaga acompañándome
Mientras pensaba, mi vida
Su virtud y sus despojos
Y estuve solo
Y me sentía solo
Y la tenue claridad
De mi pensamiento
Hacia la muerte me empujaba
La virtud de mi vida acongojada
Se esparció entre los despojos
Y estuve solo
Y mi meta, suicidarme
Y sentí el sudor de tu cuerpo
Entre mis dedos
Y combinase con mi sudor
Y se acariciaban,
Mientras la asfixia
Te inundaba los pulmones
Te tenía,
Y no me sentí solo
Y tu danzabas frente a mí
Y en mi pálido rostro reflejase
Un rayito de luna que caía
Y vi el reflejo de la sutil luz
En tus mejillas
Y sentí un vació en mis ojos,
Dos lágrimas me habían abandonado
Y jugueteaban frías
Recorriendo las mejillas mías,
Y te apreté más fuerte
Y tu caíste junto a mis pies,
Con los ojos abiertos,
Con la boca estirada
Mirándome, sonriéndome
Y el río desbordado de mis ojos
Exclamó en silencio
¡Te quiero!
Y una ráfaga de luz
Destruyó la sombra.
Un mar intenso se agitaba
Las olas contra el acantilado,
Tu boca contra mi mejilla,
Mi vacía mirada contra la tuya
Y el velo de la lluvia
Se apeó en el cielo
Yo soñaba, tu estabas ahí
Me mirabas, te miré
Y me sentí acompañado,
Y me sonreíste,
Y mi boca balbuceó
ORIANA Llegaste
Y tu recuerdo en mi mente
....Respiraba, vivía,
Te seguí... y no morí
Sonreí.