Mauro
Mauricio Figueroa
Pesadumbre
Fue como si el cielo
hubiera temblado de golpe.
Como si la tierra
inesperadamente
hubiese sido un cielo
que bajo mis pies se
desplomaba
Ahí recién aprendí
que las heridas que más duelen
son las que no sangran.
Que a veces los golpes
no duelen tanto
como las palabras.
Y que solo se es un hombre,
cuando desgarradamente se llora.