Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que fuera el asesino perfecto del amor.
Que fueran mis impulsos rabiosos un tornado de fuerza bruta
mezclada con oscuridad desaforada.
Que estuvieras en el temor de mis pasos terrenos,
cautivos a las ansias de perpetuarte
y perpetuarme en ti.
Que la violencia con la que te marco las manos
sea una bendición maldita
entre la vida de nuestra muerte.
Que yo mismo en mis momentos
sea convertido en tormenta de golpes
que atinen a destruir.
Que la almohada blanca esconda el grito que diste
cuando se quiso escapar de las paredes.
Que el martillo herrero,
desborde la rabia en tu cabeza
con sendos deseos en mis manos
jamás acabados.
Que las suplicas de los testigos
no sea oídas por el alma
o el corazón.
Que ahora en que duermes en tus manantiales rojos
no respondes a esta euforia.
Que la cuerda con la que te colgué del cuello
sea mi cuerda preferida
al tenerte como contra peso.
Que este salto bendito
acabe por concluir la escena muerta
al estar derrumbada en mi pecho
mientras cuelgo sin sentido
en este pesar maldito
y malévolo.
Que fueran mis impulsos rabiosos un tornado de fuerza bruta
mezclada con oscuridad desaforada.
Que estuvieras en el temor de mis pasos terrenos,
cautivos a las ansias de perpetuarte
y perpetuarme en ti.
Que la violencia con la que te marco las manos
sea una bendición maldita
entre la vida de nuestra muerte.
Que yo mismo en mis momentos
sea convertido en tormenta de golpes
que atinen a destruir.
Que la almohada blanca esconda el grito que diste
cuando se quiso escapar de las paredes.
Que el martillo herrero,
desborde la rabia en tu cabeza
con sendos deseos en mis manos
jamás acabados.
Que las suplicas de los testigos
no sea oídas por el alma
o el corazón.
Que ahora en que duermes en tus manantiales rojos
no respondes a esta euforia.
Que la cuerda con la que te colgué del cuello
sea mi cuerda preferida
al tenerte como contra peso.
Que este salto bendito
acabe por concluir la escena muerta
al estar derrumbada en mi pecho
mientras cuelgo sin sentido
en este pesar maldito
y malévolo.
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