Pesar

Brumas_007

Poeta recién llegado
Hoy nazco triste, cansado, harto de viejas querellas.
Me subo a lomos de este nuevo día
que viste, luciendo, de otoño viejo.
Me sujeto a la brida de las mismas batallas,
esas mis conocidas, que son siempre nuevas.
Trato de controlar el nervioso trote que me devuelve el espejo,
el caminar sobresaltado de este, mi tiempo añejo.
Camino despacio, apenas puedo. ¡Si me muevo!. Empujo de nuevo.
Es la misma lucha, antes de caer muerto.
Viviré la nueva esperanza, lamiéndome las heridas provocadas.
Esperando que vuelvas a renacer conmigo, a ser la mujer que amaba.
Compañera de destino, ¿ Que ha cambiado en mi mirada?
¿ Que herida profanó tu nombre, dejándome en la estacada?
Hoy lamentas mi pecado, sujetando tus agallas
Lamiéndote las heridas que provocan tus entrañas.
Sigues perdida en tu noche, sin clarear con el alba.
Te encuentras sumida en reproches, envuelta del dolor que no se acaba.
Y yo te miro muy triste, desde esta nueva mañana.
Compadeciendo las almas, de los que caminan juntos,
hoy por el mismo valle, después por distintas quebradas.
Me sumo a la negación perpetua de que mi amor esté muerto,
de que no quede esperanza de recuperar lo nuestro.
Tantas cosas compartidas, tantos sublimes momentos,
Tantos errores habidos, tantos eternos lamentos.
Tanta lucha denodada, tanto trabajo bien hecho.
No pueden romper las cadenas que sujetan nuestro lecho.
 
Nunca dejaré de sorprenderme..., en este caso gratamente
No preguntes cómo, pues no lo sé, pero la fortuna lo ha querido... He llegado hasta estos tus versos para quedarme admirado.
Excelente narración, desde el inicio hasta el final, sin trampa ni cartón.

Agradecido abrazo, y salud
 
Hoy nazco triste, cansado, harto de viejas querellas.
Me subo a lomos de este nuevo día
que viste, luciendo, de otoño viejo.
Me sujeto a la brida de las mismas batallas,
esas mis conocidas, que son siempre nuevas.
Trato de controlar el nervioso trote que me devuelve el espejo,
el caminar sobresaltado de este, mi tiempo añejo.
Camino despacio, apenas puedo. ¡Si me muevo!. Empujo de nuevo.
Es la misma lucha, antes de caer muerto.
Viviré la nueva esperanza, lamiéndome las heridas provocadas.
Esperando que vuelvas a renacer conmigo, a ser la mujer que amaba.
Compañera de destino, ¿ Que ha cambiado en mi mirada?
¿ Que herida profanó tu nombre, dejándome en la estacada?
Hoy lamentas mi pecado, sujetando tus agallas
Lamiéndote las heridas que provocan tus entrañas.
Sigues perdida en tu noche, sin clarear con el alba.
Te encuentras sumida en reproches, envuelta del dolor que no se acaba.
Y yo te miro muy triste, desde esta nueva mañana.
Compadeciendo las almas, de los que caminan juntos,
hoy por el mismo valle, después por distintas quebradas.
Me sumo a la negación perpetua de que mi amor esté muerto,
de que no quede esperanza de recuperar lo nuestro.
Tantas cosas compartidas, tantos sublimes momentos,
Tantos errores habidos, tantos eternos lamentos.
Tanta lucha denodada, tanto trabajo bien hecho.
No pueden romper las cadenas que sujetan nuestro lecho.
siento melancolía brumitas, siempre tus poemas hablan claron, grato leerte, saluti
 

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