Ezequiel Le Vache
Poeta recién llegado
Con una flor te volví a desear,
Y en tus manos puse la decisión de volver a empezar,
Pero en esos tiempos de gloria personal,
No hiciste más que ignorar, esa última oportunidad
Pétalo a pétalo, mi amor se desangraba,
Y la distancia entre tú y yo, más se acrecentaba
Kilómetros de sangre y sal nos separaban,
Mil millas de ausencia, te reemplazaban.
Y mi corazón moribundo, ya sin fuego que quemar,
Sólo sangre congelada se acostumbró a palpitar,
Tu helada indiferencia, se tornó en mi compañera,
Tu maldad desbocada, me mostró tu cara más fiera
Más hoy, el tiempo tirano, no se resigna a curar,
Lo profundo de las heridas, que fríamente me has sabido causar,
Te he llorado un mar entero, pétalos de agua y sal,
Hoy parezco esa rosa, que has dejado marchitar.
Y en tus manos puse la decisión de volver a empezar,
Pero en esos tiempos de gloria personal,
No hiciste más que ignorar, esa última oportunidad
Pétalo a pétalo, mi amor se desangraba,
Y la distancia entre tú y yo, más se acrecentaba
Kilómetros de sangre y sal nos separaban,
Mil millas de ausencia, te reemplazaban.
Y mi corazón moribundo, ya sin fuego que quemar,
Sólo sangre congelada se acostumbró a palpitar,
Tu helada indiferencia, se tornó en mi compañera,
Tu maldad desbocada, me mostró tu cara más fiera
Más hoy, el tiempo tirano, no se resigna a curar,
Lo profundo de las heridas, que fríamente me has sabido causar,
Te he llorado un mar entero, pétalos de agua y sal,
Hoy parezco esa rosa, que has dejado marchitar.