Pétalos de cuarzo

Sira

Poeta fiel al portal
Como los pétalos del rosado cerezo
ejecutando elegantes trayectorias.
Describiendo, ambos, suaves ondas
e impulsados por cambiantes vientos.
Así es como nos pienso;
así es como nos recuerdo.

Después de algunas victorias
y otras tantas aplastantes derrotas
la vida prosigue su discurrir lento
pero raudo al mismo tiempo...
con sus miserias y alegrías,
con su reguero de ilusiones rotas.

Vamos envejeciendo. ¿Nos vamos envileciendo?
O, tal vez, sencillamente cambiamos.
Nos transmutamos en materia retorcida
producto del paso ineluctable de los años,
pero también en finas piedras exquisitas
nacidas de la acuciante presión y daños.

En ese incesante ciclo de la vida brillamos
y también nos sofocamos en igual medida,
como refulgentes pétalos de magma y cuarzo.
 
Como los pétalos del rosado cerezo
ejecutando elegantes trayectorias.
Describiendo, ambos, suaves ondas
e impulsados por cambiantes vientos.
Así es como nos pienso;
así es como nos recuerdo.

Después de algunas victorias
y otras tantas aplastantes derrotas
la vida prosigue su discurrir lento
pero raudo al mismo tiempo...
con sus miserias y alegrías,
con su reguero de ilusiones rotas.

Vamos envejeciendo. ¿Nos vamos envileciendo?
O, tal vez, sencillamente cambiamos.
Nos transmutamos en materia retorcida
producto del paso ineluctable de los años,
pero también en finas piedras exquisitas
nacidas de la acuciante presión y daños.

En ese incesante ciclo de la vida brillamos
y también nos sofocamos en igual medida,
como refulgentes pétalos de magma y cuarzo.

Tal cual. Brillos, destellos, aguas pestilentes, pedacitos dolientes desprendidos y cambios, cambios... Y qué difícil conciliarlo todo.

Gran poema.
 
Como los pétalos del rosado cerezo
ejecutando elegantes trayectorias.
Describiendo, ambos, suaves ondas
e impulsados por cambiantes vientos.
Así es como nos pienso;
así es como nos recuerdo.

Después de algunas victorias
y otras tantas aplastantes derrotas
la vida prosigue su discurrir lento
pero raudo al mismo tiempo...
con sus miserias y alegrías,
con su reguero de ilusiones rotas.

Vamos envejeciendo. ¿Nos vamos envileciendo?
O, tal vez, sencillamente cambiamos.
Nos transmutamos en materia retorcida
producto del paso ineluctable de los años,
pero también en finas piedras exquisitas
nacidas de la acuciante presión y daños.

En ese incesante ciclo de la vida brillamos
y también nos sofocamos en igual medida,
como refulgentes pétalos de magma y cuarzo.
Basta cambiar uno mismo para que todo cambie. Un placer leerte. Gracias por compartir.
Dani.
 
Como los pétalos del rosado cerezo
ejecutando elegantes trayectorias.
Describiendo, ambos, suaves ondas
e impulsados por cambiantes vientos.
Así es como nos pienso;
así es como nos recuerdo.

Después de algunas victorias
y otras tantas aplastantes derrotas
la vida prosigue su discurrir lento
pero raudo al mismo tiempo...
con sus miserias y alegrías,
con su reguero de ilusiones rotas.

Vamos envejeciendo. ¿Nos vamos envileciendo?
O, tal vez, sencillamente cambiamos.
Nos transmutamos en materia retorcida
producto del paso ineluctable de los años,
pero también en finas piedras exquisitas
nacidas de la acuciante presión y daños.

En ese incesante ciclo de la vida brillamos
y también nos sofocamos en igual medida,
como refulgentes pétalos de magma y cuarzo.
Pues sí que nos mutamos en materia retorcida, por desgracia. Buen poema
 

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