César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tristes pétalos olvidados
en el polvo, en la cuneta del camino;
mustios pájaros arrollados
por la cruel indiferencia del destino.
Llamas cómplices de la muerte,
lacerantes como inviernos de dolor;
Almas gélidas, mala suerte,
en los templos donde reina el vil horror.
Gritos, látigos implacables,
cincelando viejas marcas en los huesos.
Cantos, músculos admirables,
suspendidos en el éter de los besos.
Matan, lóbregas, las cadenas,
ulcerantes de las manos, cuellos, pies;
llanto, cántaro de las penas,
derramado sobre triste, amarga mies.
Leves pétalos en la brisa
descendiendo hacia tragedias cotidianas…
Mojan, íngrimos, la camisa,
del que teje decisiones inhumanas.
ulcerantes de las manos, cuellos, pies;
llanto, cántaro de las penas,
derramado sobre triste, amarga mies.
Leves pétalos en la brisa
descendiendo hacia tragedias cotidianas…
Mojan, íngrimos, la camisa,
del que teje decisiones inhumanas.
Octubre y una llovizna triste, 2014. César Guevara
Nota: No sé si exista esta estructura, constituida por versos eneasílabos y dodecasílabos alternados a manera de serventesios o cuartetos cruzados, con rimas consonantes. La acentuación también es característica. En realidad intentaba serventesios eneasílabos inspirado por Darío: "Juventud, divino tesoro..." pero así me quiso nacer el poema y no le niego nunca a mis poemas nacer y ser como ellos quieran. Lo he colocado aquí no por pretender crear una nueva estructura (seguramente alguien ya ha hecho algo similar antes) sino porque no encontré otro foro más apropiado, excepto, quizás, el de poemas melancólicos. Saludos, entrañables compañeras y compañeros.