Para qué reír cuando estás lejos;
no puede mi alma hallar motivos
al no hacerse de suyo los reflejos
que le dan tus dos espejos vivos.
No hay en las horas que se alejan,
ni en la noche que cerca se avisora;
las notas de paz que ellos me dejan
y que celosa mi ánima atesora.
Me duele cada vez que te me alejas
y me quedo llorando tu extravío;
enciérrame bien mío trás las rejas
de tu amor que deseo sólo mío;
así mi soledad no dará quejas,
ni tendrá mi espíritu más frío.
no puede mi alma hallar motivos
al no hacerse de suyo los reflejos
que le dan tus dos espejos vivos.
No hay en las horas que se alejan,
ni en la noche que cerca se avisora;
las notas de paz que ellos me dejan
y que celosa mi ánima atesora.
Me duele cada vez que te me alejas
y me quedo llorando tu extravío;
enciérrame bien mío trás las rejas
de tu amor que deseo sólo mío;
así mi soledad no dará quejas,
ni tendrá mi espíritu más frío.
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