Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Porque tú eres el pez que navega en mis silencios.
Porque mi costado izquierdo lleva el sonido de tu mar.
Porque rastreo tu voz más allá de las distancias
y en el envés de las brumas que anticipan otro día,
zarpa de mi piélago, eneros que te indagan
redes atestadas de palabras y de pájaros
en busca de tu puerto que sobrevive a mi sequía.
Me predicen tus miradas, trigales aceitunos
boca de pan y azúcar, dorada en el fuego,
porque eres más cobertor a la simpleza de mis linos,
y me bastaría tu sola vez para invadirme
tu sola vez y las playas besarían tus olas,
rostro manso de un gato entre las sábanas,
y navego a contraluz de los miedos de otoño.
Esta noche te extraño y te pinto de luciérnagas
y enarbolo tus ojos en las banderas de junio,
se alzan al firmamento porque nos queda el corazón
y la verdad de tu espalda
desmiente noches sin recuerdos,
y estás ahora
ya no más distancias sin poemas
ya no más rostros inconclusos,
lleno tus costados con candiles
y esta profecía ancestral se copa de sonetos
en el espacio suicida
de tu boca y la mía.
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