Kirill Koshka
Poeta recién llegado
Me hundo en mi ser, sin hallar la salida,
Cual hojas que crujen en llama encendida.
Subiendo voy siempre, buscando el altar,
Mas la pirámide empieza a estrechar.
Viento de angustia, viento de cima,
No hay una cura que el mal активe.
En la cúspide solo hay dolor y pesar,
Y ya no es posible al suelo bajar.
Los grandes hallazgos no quitan el peso,
Del alma cargada, de un tiempo ya preso.
En lo más alto, al borde del fin,
No existe la dicha, solo un confín.
Y el viento allá arriba golpea muy fuerte,
Mis piernas ya tiemblan tentando a la suerte.
Podría caer, sin fuerzas para hablar,
En la cima mi vida se va a terminar.
Traducción: Kirill Koshka
Cual hojas que crujen en llama encendida.
Subiendo voy siempre, buscando el altar,
Mas la pirámide empieza a estrechar.
Viento de angustia, viento de cima,
No hay una cura que el mal активe.
En la cúspide solo hay dolor y pesar,
Y ya no es posible al suelo bajar.
Los grandes hallazgos no quitan el peso,
Del alma cargada, de un tiempo ya preso.
En lo más alto, al borde del fin,
No existe la dicha, solo un confín.
Y el viento allá arriba golpea muy fuerte,
Mis piernas ya tiemblan tentando a la suerte.
Podría caer, sin fuerzas para hablar,
En la cima mi vida se va a terminar.
Traducción: Kirill Koshka