silveriddragon
Poeta adicto al portal
En las sombras se esconde quizás la maldad. Quizás la bondad. No puedes saberlo hijo, hasta que la veas a los ojos.
I
No estoy tan seguro de como empezó todo. Para mi era solo un juego. Uno muy divertido. Me gustaba intentar romper toda clase de códigos. Entenderlos solo con leerlos una vez. Me gustaba tanto... que podía pasarme horas así, sin comer, sin dormir.
A mis padres eso les asustaba mucho. Era muy delgado, aunque alto. Mi mente trabajaba todo el tiempo, buscando, descifrando patrones. Me acostumbré tanto a ello que inclusive aprendí pro mi cuenta a descifrar cuando iba a llover o cuando iba a hacer buen tiempo.
Patrones... repeticiones que aparecen en la naturaleza en el aparente caos. Una vez que los detectas es sencillo predecir que va a ocurrir. Cuando los detectas en los códigos de programación puedes encontrar no solo una falla. También puedes entender como piensa el programador.
Si, es divertido.
Un día buscando patrones en la red encontré una anomalía. Una muy rara. En los comentarios de una noticia en un servidor de la ciudad de Mérida, Yucatán en México había un enlace encriptado. El mensaje adjunto en español invitaba a la gente a que se relajara un momento, que se desconectara del trabajo y disfrutara.
El enlace codificado apuntaba a un servidor desconocido para mi.
No debí hacerlo. No debía. Pero lo hice. Mi curiosidad innata me llevó a muchos lugares, pero este enlace me cambió la vida para siempre. Tengo que admitir con cierta vergüenza que me hice adicto a ese sitio.
Mostraba a una mujer muy hermosa de rasgos asiáticos haciendo un baile provocativo. Y me enganché. No sé por que. No lo entendí en ese momento.
Lo que me atrajo no era en si la mujer, si no en el velo de misterio que la envolvía. No hablaba en las sesiones, tampoco exigía nada. ¿pero entonces cuál era el objetivo? Si no ganaba nada con ello. ¿Qué es lo que quería?
Esa tarde me dediqué a otras actividades pero mi mente siempre regresaba a esas preguntas. Una mujer en la red. Que extraño. Y el enlace codificado. ¿por qué en un servidor tan poco conocido?
No lo sabía en ese momento pero mi vida cambiaría mucho.
Por la tarde me tomé las pastillas.
Las que me dan un plus. Las que me permiten codificar y entender de una forma más acelerada. Son tan comunes ahora que la humanidad ya no se pregunta de donde vinieron. Solo las tomamos para poder seguir la corriente, por moda y otros más para no quedarse atrás en la ventaja que proporcionan.
Nos hemos vuelto un mundo preparado para el siguiente salto en la evolución. O al menos eso dice un personaje que aparece en televisión muy seguido. Nos promete que algún día seremos eternos.
I
No estoy tan seguro de como empezó todo. Para mi era solo un juego. Uno muy divertido. Me gustaba intentar romper toda clase de códigos. Entenderlos solo con leerlos una vez. Me gustaba tanto... que podía pasarme horas así, sin comer, sin dormir.
A mis padres eso les asustaba mucho. Era muy delgado, aunque alto. Mi mente trabajaba todo el tiempo, buscando, descifrando patrones. Me acostumbré tanto a ello que inclusive aprendí pro mi cuenta a descifrar cuando iba a llover o cuando iba a hacer buen tiempo.
Patrones... repeticiones que aparecen en la naturaleza en el aparente caos. Una vez que los detectas es sencillo predecir que va a ocurrir. Cuando los detectas en los códigos de programación puedes encontrar no solo una falla. También puedes entender como piensa el programador.
Si, es divertido.
Un día buscando patrones en la red encontré una anomalía. Una muy rara. En los comentarios de una noticia en un servidor de la ciudad de Mérida, Yucatán en México había un enlace encriptado. El mensaje adjunto en español invitaba a la gente a que se relajara un momento, que se desconectara del trabajo y disfrutara.
El enlace codificado apuntaba a un servidor desconocido para mi.
No debí hacerlo. No debía. Pero lo hice. Mi curiosidad innata me llevó a muchos lugares, pero este enlace me cambió la vida para siempre. Tengo que admitir con cierta vergüenza que me hice adicto a ese sitio.
Mostraba a una mujer muy hermosa de rasgos asiáticos haciendo un baile provocativo. Y me enganché. No sé por que. No lo entendí en ese momento.
Lo que me atrajo no era en si la mujer, si no en el velo de misterio que la envolvía. No hablaba en las sesiones, tampoco exigía nada. ¿pero entonces cuál era el objetivo? Si no ganaba nada con ello. ¿Qué es lo que quería?
Esa tarde me dediqué a otras actividades pero mi mente siempre regresaba a esas preguntas. Una mujer en la red. Que extraño. Y el enlace codificado. ¿por qué en un servidor tan poco conocido?
No lo sabía en ese momento pero mi vida cambiaría mucho.
Por la tarde me tomé las pastillas.
Las que me dan un plus. Las que me permiten codificar y entender de una forma más acelerada. Son tan comunes ahora que la humanidad ya no se pregunta de donde vinieron. Solo las tomamos para poder seguir la corriente, por moda y otros más para no quedarse atrás en la ventaja que proporcionan.
Nos hemos vuelto un mundo preparado para el siguiente salto en la evolución. O al menos eso dice un personaje que aparece en televisión muy seguido. Nos promete que algún día seremos eternos.
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