Néstor De Hoyos
Poeta recién llegado
Que la suerte me traiga diamantes,
el amor me apueste el corazón.
Y al sentarme ante la mesa, y antes
En juego se encuentra nuestro amor.
De entre todas las cartas en el mazo,
un cuatro de tréboles tomé.
Si a la suerte he de hacerle caso,
mi apuesta al doble subiré.
Que tus ojos brillantes cual diamante
Me hagan perder por completo la razón
Que tus palabras en pica salgan por delante
Y atraviesen a fondo mi duro corazón.
Encuentro mi vivir en comodín
Bajo el dominio de la reina corazón
Que la carta indicada baje, y poder decir:
Picas, diamantes, tréboles y corazones.
De todas las cartas, de todas las mejores.
Ha salido la perfecta, la inmaculada grandeza.
De la mujer que mi mano juega
Y que al final, la apuesta venía con ella.
el amor me apueste el corazón.
Y al sentarme ante la mesa, y antes
En juego se encuentra nuestro amor.
De entre todas las cartas en el mazo,
un cuatro de tréboles tomé.
Si a la suerte he de hacerle caso,
mi apuesta al doble subiré.
Que tus ojos brillantes cual diamante
Me hagan perder por completo la razón
Que tus palabras en pica salgan por delante
Y atraviesen a fondo mi duro corazón.
Encuentro mi vivir en comodín
Bajo el dominio de la reina corazón
Que la carta indicada baje, y poder decir:
Picas, diamantes, tréboles y corazones.
De todas las cartas, de todas las mejores.
Ha salido la perfecta, la inmaculada grandeza.
De la mujer que mi mano juega
Y que al final, la apuesta venía con ella.