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Pido más café

lluviadeabril

lluvia & rain
I.


Esperé en el lugar de siempre


aunque ahora no recuerdo el camino


se tan sólo que llegué caminando


por si te encontraba en rumbo y


recordando camináramos juntos

II.


Fíjate nada ha cambiado


sigue fiel el vergel de jazmines


blanco en su aroma hechicero


acicalando gloriosos espacios


predilectos regadíos, durmientes jardines.



III.


Arribé hasta ése café


las macetas crecían tulipanes


vivos rojos cual intensa pasión


carmín negro, color seducción.



Entré, saludaron y saludé


a galanes amables de siempre


camino a la mesa de ayer,


buscando el rincón de los viernes.



Bajé el silencioso dosel


ávido él sol besaba del este y


en rayos de Agosto rebelde


bañaba en dorado la tarde


alborotando de gozo su vientre.



IV.


Tomé uno, dos, tres cafés


perdí la cuenta en veintiuno.


Negro el último, claro asentó


los latidos de un amor taciturno.



Ojos me ven preocupados


ruegan descanse los parpados


dicen que no han descuidado


el cristal que cuida la calle.



Llegan todos, todos se van


que consuelo el café nunca cierra.


Tomo siestas, pido más café


se ha agotado me dice la dueña.



V.


Me voy, pedí ya la cuenta,


pago y regreso a la mesa.


He dejado dos versos ahí


por si tú equivocaste la fecha.



Salgo, me abrazo del frío,


cae la nieve blanca, ligera,


la luna he tomado de abrigo.



Tomo tres veces cada paso,


por si acaso llegaras más tarde


en la nieve manifiesto el camino.


Dos versos en servilleta de trapo:



No olvides cortarme jazmines,


si pasas sin prisa por nuestros jardines.

 
un buen café me preometieron y un libro.
estrellas a tu poema ...
es muy bueno.
 
I.





Esperé en el lugar de siempre





aunque ahora no recuerdo el camino





se tan sólo que llegué caminando





por si te encontraba en rumbo y





recordando camináramos juntos



II.






Fíjate nada ha cambiado





sigue fiel el vergel de jazmines





blanco en su aroma hechicero





acicalando gloriosos espacios





predilectos regadíos, durmientes jardines.








III.





Arribé hasta ése café





las macetas crecían tulipanes





vivos rojos cual intensa pasión





carmín negro, color seducción.








Entré, saludaron y saludé





a galanes amables de siempre





camino a la mesa de ayer,





buscando el rincón de los viernes.








Bajé el silencioso dosel





ávido él sol besaba del este y





en rayos de Agosto rebelde





bañaba en dorado la tarde





alborotando de gozo su vientre.








IV.





Tomé uno, dos, tres cafés





perdí la cuenta en veintiuno.





Negro el último, claro asentó





los latidos de un amor taciturno.








Ojos me ven preocupados





ruegan descanse los parpados





dicen que no han descuidado





el cristal que cuida la calle.








Llegan todos, todos se van





que consuelo el café nunca cierra.





Tomo siestas, pido más café





se ha agotado me dice la dueña.








V.





Me voy, pedí ya la cuenta,





pago y regreso a la mesa.





He dejado dos versos ahí





por si tú equivocaste la fecha.








Salgo, me abrazo del frío,





cae la nieve blanca, ligera,





la luna he tomado de abrigo.








Tomo tres veces cada paso,





por si acaso llegaras más tarde





en la nieve manifiesto el camino.





Dos versos en servilleta de trapo:








No olvides cortarme jazmines,





si pasas sin prisa por nuestros jardines.




Fueron los cafés más amargos de tu vida. Una espera que se dilataba hasta el último paso con la esperanza de un encuentro que jamas se dió. Un muy melancólico y bello poema. Saludos y estrellas para ti.
 
I.


Esperé en el lugar de siempre


aunque ahora no recuerdo el camino


se tan sólo que llegué caminando


por si te encontraba en rumbo y


recordando camináramos juntos

II.


Fíjate nada ha cambiado


sigue fiel el vergel de jazmines


blanco en su aroma hechicero


acicalando gloriosos espacios


predilectos regadíos, durmientes jardines.



III.


Arribé hasta ése café


las macetas crecían tulipanes


vivos rojos cual intensa pasión


carmín negro, color seducción.



Entré, saludaron y saludé


a galanes amables de siempre


camino a la mesa de ayer,


buscando el rincón de los viernes.



Bajé el silencioso dosel


ávido él sol besaba del este y


en rayos de Agosto rebelde


bañaba en dorado la tarde


alborotando de gozo su vientre.



IV.


Tomé uno, dos, tres cafés


perdí la cuenta en veintiuno.


Negro el último, claro asentó


los latidos de un amor taciturno.



Ojos me ven preocupados


ruegan descanse los parpados


dicen que no han descuidado


el cristal que cuida la calle.



Llegan todos, todos se van


que consuelo el café nunca cierra.


Tomo siestas, pido más café


se ha agotado me dice la dueña.



V.


Me voy, pedí ya la cuenta,


pago y regreso a la mesa.


He dejado dos versos ahí


por si tú equivocaste la fecha.



Salgo, me abrazo del frío,


cae la nieve blanca, ligera,


la luna he tomado de abrigo.



Tomo tres veces cada paso,


por si acaso llegaras más tarde


en la nieve manifiesto el camino.


Dos versos en servilleta de trapo:



No olvides cortarme jazmines,


si pasas sin prisa por nuestros jardines.



tristes letras y vaya acelerón de tantos cafes amiga :::banana:::
ya fuera de bromas
me encantó leerte
un abrazo con mis alas abiertas
:::hug:::mis estrellas para ti
 
Fueron los cafés más amargos de tu vida. Una espera que se dilataba hasta el último paso con la esperanza de un encuentro que jamas se dió. Un muy melancólico y bello poema. Saludos y estrellas para ti.

El café negro es riquísimo, pero los sorbos a solas, fatales.


Gracias Sergio por tu visita siempre de lo más agradable. Tus estrellas son generosas.
 
I.








Esperé en el lugar de siempre







aunque ahora no recuerdo el camino







se tan sólo que llegué caminando







por si te encontraba en rumbo y







recordando camináramos juntos





II.








Fíjate nada ha cambiado







sigue fiel el vergel de jazmines







blanco en su aroma hechicero







acicalando gloriosos espacios







predilectos regadíos, durmientes jardines.










III.







Arribé hasta ése café







las macetas crecían tulipanes







vivos rojos cual intensa pasión







carmín negro, color seducción.










Entré, saludaron y saludé







a galanes amables de siempre







camino a la mesa de ayer,







buscando el rincón de los viernes.










Bajé el silencioso dosel







ávido él sol besaba del este y







en rayos de Agosto rebelde







bañaba en dorado la tarde







alborotando de gozo su vientre.










IV.







Tomé uno, dos, tres cafés







perdí la cuenta en veintiuno.







Negro el último, claro asentó







los latidos de un amor taciturno.










Ojos me ven preocupados







ruegan descanse los parpados







dicen que no han descuidado







el cristal que cuida la calle.










Llegan todos, todos se van







que consuelo el café nunca cierra.







Tomo siestas, pido más café







se ha agotado me dice la dueña.










V.







Me voy, pedí ya la cuenta,







pago y regreso a la mesa.







He dejado dos versos ahí







por si tú equivocaste la fecha.










Salgo, me abrazo del frío,







cae la nieve blanca, ligera,







la luna he tomado de abrigo.










Tomo tres veces cada paso,







por si acaso llegaras más tarde







en la nieve manifiesto el camino.







Dos versos en servilleta de trapo:










No olvides cortarme jazmines,







si pasas sin prisa por nuestros jardines.







No olvides cortarme jazmines,




si pasas sin prisa por nuestros jardines
los recuerdos esta ahi, esos se quedan en un pasado pero siempre presentes, siempre y cuando y sin prisa, descubrirlos

 
Gracias Leopoldo, así es. Muy cierto tu comentario.

Hay que tomarse el tiempo de recordar las cosas bellas que nos regala la vida –un jazmín por ejemplo, recién cortadito. :)

Un abrazo.
 
Última edición:
Me encantó tu poema lluviadeabril, uno de los más bellos que he leído. Las dos cosas que más amo: la poesía y un buen café, lástima q estés tan lejos para compartir uno contigo amiguita ...

saludos y un abrazo
 
Me encantó tu poema lluviadeabril, uno de los más bellos que he leído. Las dos cosas que más amo: la poesía y un buen café, lástima q estés tan lejos para compartir uno contigo amiguita ...

saludos y un abrazo



Gracias Freakman,

¿Verdad que si? Buenos compañeros el café y la poesía.

Un abrazo.
 

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