Ariadne
Poeta fiel al portal
Pido perdón...
Pido perdón...
por estos temores que siento,
hacia los que no debería temer;
por este miedo que me inunda,
sin razón lógico alguno;
por este corazón que huye,
de los que no debería huir...
ni siquiera esconderse.
Pido perdón...
por mis noches de desvelos
que con gran temor
vago por las habitaciones solitarias
y creo ver a aquellos que nunca jamás
han de verse aquí.
Pido perdón...
por las voces que no oigo
y en cambio huyo de ellas,
como si su diálogo conmigo
nunca terminara.
Pido perdón...
porque les temo a ellos,
a ellos que ahora están descansado
en su sueño eterno
y creo saber con baja sabiduría
que se levantan...
oh no! qué estupidez es esa...!
si los que duermen ya no vuelven
Y cómo me dijo un sueño...
que Morir es nacer...
Y, entonces... por qué temer?
Pido perdón...
por estos temores que siento,
hacia los que no debería temer;
por este miedo que me inunda,
sin razón lógico alguno;
por este corazón que huye,
de los que no debería huir...
ni siquiera esconderse.
Pido perdón...
por mis noches de desvelos
que con gran temor
vago por las habitaciones solitarias
y creo ver a aquellos que nunca jamás
han de verse aquí.
Pido perdón...
por las voces que no oigo
y en cambio huyo de ellas,
como si su diálogo conmigo
nunca terminara.
Pido perdón...
porque les temo a ellos,
a ellos que ahora están descansado
en su sueño eterno
y creo saber con baja sabiduría
que se levantan...
oh no! qué estupidez es esa...!
si los que duermen ya no vuelven
Y cómo me dijo un sueño...
que Morir es nacer...
Y, entonces... por qué temer?
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