Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
PIDO
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Le pido al Dios de los cielos
Que en todas tus mañanas
Veas nubes, muchas nubes
Tantas nubes a montones
Muchas nubes
De colores diferentes
De texturas y de formas diferentes
y que suban de aguas diferentes
Algodones de esta vida
Que en el cielo Dios suspende
Y si caen de repente
Si se precipitan
Como suele sucederle
A éste mundo extraviado
En bajezas indecentes
Que les debilita el sueño
Y la calma se les pierde
A esta gente
Pido que te acaricien
Pues nada más hacen ellas
Pues solo son algodones
Merengues altos del cielo
Solamente
Son mis manos que nunca
Que jamás serán fuertes
Para causarte desdichas
Ni calamidades predichas
Ni espantos, ni terrores
Ni desvelos
Pues se que buscas consuelo
… Eso mis ojos lo han visto
Aunque en otros brazos, amor
¡Oh mi corazón doliente!
Pido que aquella moneda
Tan cara e inalcanzable
Que ni mirarse se puede
Pues no es el sueldo del pobre
Ya que a ellos la vida
los segrega y los aparta
De las tibias tardes lilas
Y las suaves madrugadas
Pues tienen míseros sueldos
Los que viven en barriadas
Y de amores no conocen
¡Pobre gente desdichada!
¡Pobre gente!
Si no que es el sueldo del rico
Oro muy fino y mesada
De sus privilegiados hijos
Más hermosos
No hay quien cuente
Y que dormir y soñar
Les cuesta la misma nada
Pues aquel sol, su moneda
Por mil sudores ganada
Escaso sueldo y decente
Que solo en grandes altares
Bellos y tan de gente
El corazón de ellos
Humilde siempre agradece
Y la gratitud se mece
Y salta y salta de gozo
Como cabrito en un piño.
Les brinda todo el cariño
Que darles pudiera un amor
Pues pido que ese sol
Acaricie tus mejillas
Y deje de rastro rubores
Como mejillas de un niño
Como jugosas granadas
En tus cielos tan silentes
Y te acaricie primor
día a día: tarde tras tarde
Mañana a mañana
Y que me lo comunique
Pues no te alcanzan mis manos
Para tocarte el cabello
Ni te alcanzan mis miradas
Ni te alcanza mi boca
Para besarte la frente
Te acaricie vida mía
Paso a paso,
Tal como lo quisieran
Estas, mis manos frías
Suave, muy suavemente
¡Oh mi corazón doliente¡
Acaricien tu verdor:
Esas mejillas alerce
Acaricien tu ardor:
Esas mejillas manzana
Acaricien tu frescura:
Esas mejillas mañanas
Prístinas y nacientes
Y acaricien a distancia
Mi dolor:
Por esos ausentes labios
¡Oh mi corazón doliente!
Y que las brisas tranquilas
Como paz de una mañana
De una campiña de Dios
Inunden siempre tus sueños
Tu almohada blanda en enero
Y aún más blanda en diciembre
Cuando se espera al Señor
¡Oh mi corazón latente!
&&&&&&
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Le pido al Dios de los cielos
Que en todas tus mañanas
Veas nubes, muchas nubes
Tantas nubes a montones
Muchas nubes
De colores diferentes
De texturas y de formas diferentes
y que suban de aguas diferentes
Algodones de esta vida
Que en el cielo Dios suspende
Y si caen de repente
Si se precipitan
Como suele sucederle
A éste mundo extraviado
En bajezas indecentes
Que les debilita el sueño
Y la calma se les pierde
A esta gente
Pido que te acaricien
Pues nada más hacen ellas
Pues solo son algodones
Merengues altos del cielo
Solamente
Son mis manos que nunca
Que jamás serán fuertes
Para causarte desdichas
Ni calamidades predichas
Ni espantos, ni terrores
Ni desvelos
Pues se que buscas consuelo
… Eso mis ojos lo han visto
Aunque en otros brazos, amor
¡Oh mi corazón doliente!
Pido que aquella moneda
Tan cara e inalcanzable
Que ni mirarse se puede
Pues no es el sueldo del pobre
Ya que a ellos la vida
los segrega y los aparta
De las tibias tardes lilas
Y las suaves madrugadas
Pues tienen míseros sueldos
Los que viven en barriadas
Y de amores no conocen
¡Pobre gente desdichada!
¡Pobre gente!
Si no que es el sueldo del rico
Oro muy fino y mesada
De sus privilegiados hijos
Más hermosos
No hay quien cuente
Y que dormir y soñar
Les cuesta la misma nada
Pues aquel sol, su moneda
Por mil sudores ganada
Escaso sueldo y decente
Que solo en grandes altares
Bellos y tan de gente
El corazón de ellos
Humilde siempre agradece
Y la gratitud se mece
Y salta y salta de gozo
Como cabrito en un piño.
Les brinda todo el cariño
Que darles pudiera un amor
Pues pido que ese sol
Acaricie tus mejillas
Y deje de rastro rubores
Como mejillas de un niño
Como jugosas granadas
En tus cielos tan silentes
Y te acaricie primor
día a día: tarde tras tarde
Mañana a mañana
Y que me lo comunique
Pues no te alcanzan mis manos
Para tocarte el cabello
Ni te alcanzan mis miradas
Ni te alcanza mi boca
Para besarte la frente
Te acaricie vida mía
Paso a paso,
Tal como lo quisieran
Estas, mis manos frías
Suave, muy suavemente
¡Oh mi corazón doliente¡
Acaricien tu verdor:
Esas mejillas alerce
Acaricien tu ardor:
Esas mejillas manzana
Acaricien tu frescura:
Esas mejillas mañanas
Prístinas y nacientes
Y acaricien a distancia
Mi dolor:
Por esos ausentes labios
¡Oh mi corazón doliente!
Y que las brisas tranquilas
Como paz de una mañana
De una campiña de Dios
Inunden siempre tus sueños
Tu almohada blanda en enero
Y aún más blanda en diciembre
Cuando se espera al Señor
¡Oh mi corazón latente!
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