descalzo torres
Poeta fiel al portal
Has dejado en el rellano las piedras mojadas
que un día tiramos a ver quién lanzaba más lejos
como siempre, -con cara cándida-
me dejabas ganar una tirada más.
Reencarnaste tu fragancia en otro frasco
con olores dulces, otros amargos,
sulfuraste con tu pluma mil noches
devastadas en otro cuero, antes candente,
ahora impasible.
Sí;
echo de menos lanzar piedras
sin llegar a ningún lugar,
reírme de nada, encogerme de hombros
cada vez que me preguntabas que quería,
soltar mil palabras tontas
y mirarte viéndome detrás, sin hablar.
Así me quedo,
pero ahora creo que te odio
y me fundo en imposibles;
en tu cara lavada deprendes esa lluvia,
que destruye escondido toda materia,
has golpeado la efervescente espuma ligera
y has dejado en mi puerta las piedras mojadas,
con las que me dejabas ganar,
sin perder nada.
que un día tiramos a ver quién lanzaba más lejos
como siempre, -con cara cándida-
me dejabas ganar una tirada más.
Reencarnaste tu fragancia en otro frasco
con olores dulces, otros amargos,
sulfuraste con tu pluma mil noches
devastadas en otro cuero, antes candente,
ahora impasible.
Sí;
echo de menos lanzar piedras
sin llegar a ningún lugar,
reírme de nada, encogerme de hombros
cada vez que me preguntabas que quería,
soltar mil palabras tontas
y mirarte viéndome detrás, sin hablar.
Así me quedo,
pero ahora creo que te odio
y me fundo en imposibles;
en tu cara lavada deprendes esa lluvia,
que destruye escondido toda materia,
has golpeado la efervescente espuma ligera
y has dejado en mi puerta las piedras mojadas,
con las que me dejabas ganar,
sin perder nada.