columpio rosa
Poeta asiduo al portal
Me llamaron al río
aquellas piedras coquetas
y al acercarme me sonrió,
de todas, la más violeta.
Quieta entre la corriente
me parecía llamar,
<aquella piedra habla>
dijo mi mente,
mientras mi cuerpo
se comenzó a acercar.
<Te estaba esperando>
me susurró inquieta,
<Llévame en tu mano>
insistió violeta.
Absorta por lo oído,
no podía pensar,
asentí con mi cabeza
y la decidí llevar.
Ya en el camino,
le comencé a cuestionar
<¿Cómo es que hablas roca violeta?>
y muy tranquila la roca,
soltó una gran verdad:
<¡Por qué no habría de hacerlo!
¡Lo hace todo lo natural!
La diferencia radica,
en quién está dispuesto a escuchar>
aquellas piedras coquetas
y al acercarme me sonrió,
de todas, la más violeta.
Quieta entre la corriente
me parecía llamar,
<aquella piedra habla>
dijo mi mente,
mientras mi cuerpo
se comenzó a acercar.
<Te estaba esperando>
me susurró inquieta,
<Llévame en tu mano>
insistió violeta.
Absorta por lo oído,
no podía pensar,
asentí con mi cabeza
y la decidí llevar.
Ya en el camino,
le comencé a cuestionar
<¿Cómo es que hablas roca violeta?>
y muy tranquila la roca,
soltó una gran verdad:
<¡Por qué no habría de hacerlo!
¡Lo hace todo lo natural!
La diferencia radica,
en quién está dispuesto a escuchar>