Piel a piel,pedazo a pedazo...

Eban Catalán

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Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA

PIEL A PIEL, PEDAZO A PEDAZO

Desde el fondo estático

de mis suplicios
llovieron cicatrices
cuando aún no amanecía
la primavera.

Allí estaba cayendo
sobre el vientre
de sus enanos caprichos,
Piel a piel, pedazo a pedazo,
envasando la mitad de mí sombra
en el frío de sus dedos.

Allí la sed de mis ojos
recorrieron edades infinitas
bajo la sombra de átomos llovidos,
esperando a destiempo las espigas
de su carne.

Allí a media luz me quedé temblando
cuando supe que solo era un suspiro,
golondrina con alas de plata
pero con alma de hielo.


EBAN





 
Última edición:
Desde el fondo estático

de mis suplicios
llovieron cicatrices
cuando aún no amanecía
la primavera.


Allí estaba cayendo
sobre el vientre
de sus enanos caprichos,
Piel a piel, pedazo a pedazo,
envasando la mitad de mí sombra
en el frío de sus dedos.


Allí la sed de mis ojos
recorrieron edades infinitas
bajo la sombra de átomos llovidos,
esperando a destiempo las espigas
de su carne.


Allí a media luz me quedé temblando
cuando supe que sólo era un suspiro,
golondrina con alas de plata,
Pero con alma de hielo.



Amiguito
uy !!! que letras...
sencillamente te digo que es una obra de grandeza de sentimientos arraigados en la melancolia, pero bellas en su contenido.
un abrazote gigante y cariños.
 
Desde el fondo estático
de mis suplicios
llovieron cicatrices
cuando aún no amanecía
la primavera.

Allí estaba cayendo
sobre el vientre
de sus enanos caprichos,
Piel a piel, pedazo a pedazo,
envasando la mitad de mí sombra
en el frío de sus dedos.

Allí la sed de mis ojos
recorrieron edades infinitas
bajo la sombra de átomos llovidos,
esperando a destiempo las espigas
de su carne.

Allí a media luz me quedé temblando
cuando supe que sólo era un suspiro,
golondrina con alas de plata,
Pero con alma de hielo.





Bellísimos versos. Fue un gusto leerte.
 
Desde el fondo estático

de mis suplicios
llovieron cicatrices
cuando aún no amanecía
la primavera.


Allí estaba cayendo
sobre el vientre
de sus enanos caprichos,
Piel a piel, pedazo a pedazo,
envasando la mitad de mí sombra
en el frío de sus dedos.


Allí la sed de mis ojos
recorrieron edades infinitas
bajo la sombra de átomos llovidos,
esperando a destiempo las espigas
de su carne.


Allí a media luz me quedé temblando
cuando supe que sólo era un suspiro,
golondrina con alas de plata,
Pero con alma de hielo.



Que imagenes tan bien logradas tiene este poema, tristeza y melancolía pero impregnada con mucha belleza.

Un final de lujo.

MIS FELICITACIONES.

UN SALUDO.
 

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