Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Piel del Bisonte
Salto la alberca, ya llega el toro,
es el marío de la Socorro.
Todo era fiesta, vino y más vino,
todo eran pollos, todo tocino,
y un buen logroño.
Ya la dehesa queda tranquila,
aroma a fresa y a buena illa,
son los tesoros que de puntilla,
deja Socorro de merendilla.
Y aquel marío por ser el mayo
da las marías, huele las flores
con el soslayo de un ojo estío;
y otro en colores son alegrías,
que deja un payo cuando se cuela,
entre sus coles el bandolero
de más salero llamado amores.
Una manzana de Eva
corría detrás de una nuez,
deseaba alcanzarla y cogerla
seducida por un cascabel.
Y en ese día de fiesta
un dios descansaba en placer,
dejando siluetas a medias
desvestidas de mal y de bien.
Como Eva aún era coja
no podía saltar ni correr,
y es por eso que Eva se moja
y un Adán en la nada es Edén.
Entre adanes y evas escoja
al travesti que falta a los seis
de los días que fueron la mofa,
y que el siete sólo es tener fe.
Qué más da que la hormona
se inculque en los roles,
si en el homo y la dona,
es hormona de ovarios
y también de cojones,
que en un tira y afloja
razones son opiniones,
y razón que se enoja
árbol de muchos montones,
será arboleda que roja
termina con los azulones.
Que me den la varita del mago
con el don de los juegos nupciales,
que ya tengo el gen informado
y es un gen que no mira razones.
La mujer como el hombre
son una misma persona,
que se juntan para ver la luna,
en el río, en el prado o el monte;
todo ser con el sexo se adorna
al distinto color del arconte,
intentando evadir la laguna,
donde caen vacías redomas
en la cueva piel del bisonte.