alecalo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sus pieles se necesitaban,
se extrañaban, buscaban reconocerse,
seguir las huellas de sus manos,
las mismas que habían dejado marcada
la pasión que ambos sentían.
Desgarradores esos besos
mordiendo el fruto prohibido.
¡se quemaban con cada caricia!
Inexplicables las miradas
cargadas del deseo que sólo saciaban
cuando las distancias entre ellos
ya no existían.
Las dulces palabras
pronunciadas en los oídos
casi con el ultimo aliento.
El sudor desprendido de sus cuerpos
simulaban manantiales,
y el sabor de sal era el gusto perfecto
que sus bocas buscaban.
Los movimientos conjugados de ambos
creaban la música alrededor,
se envolvían en sabanas
de las cuáles se amarraban.
¡ Increíble ver la manera en que se amaban!.
Pero la tristeza llegaba
lo sabían,
se despedían sin saber hasta cuando.
Se alejaban, se miraban
¡Gloriosos!
sabiendo que otra vez sus pieles
volvían a quedar marcadas .
se extrañaban, buscaban reconocerse,
seguir las huellas de sus manos,
las mismas que habían dejado marcada
la pasión que ambos sentían.
Desgarradores esos besos
mordiendo el fruto prohibido.
¡se quemaban con cada caricia!
Inexplicables las miradas
cargadas del deseo que sólo saciaban
cuando las distancias entre ellos
ya no existían.
Las dulces palabras
pronunciadas en los oídos
casi con el ultimo aliento.
El sudor desprendido de sus cuerpos
simulaban manantiales,
y el sabor de sal era el gusto perfecto
que sus bocas buscaban.
Los movimientos conjugados de ambos
creaban la música alrededor,
se envolvían en sabanas
de las cuáles se amarraban.
¡ Increíble ver la manera en que se amaban!.
Pero la tristeza llegaba
lo sabían,
se despedían sin saber hasta cuando.
Se alejaban, se miraban
¡Gloriosos!
sabiendo que otra vez sus pieles
volvían a quedar marcadas .
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